BLACK SABBATH- PARIS

BLACK SABBATH + UNCLE ACID AND THE DEADBEATS – PARIS 02/12/2013

bs2013Black Sabbath. Un nombre que, por si solo, debería imponer el más absoluto de los respetos. Seas o no seas seguidor de la banda, te guste o no el heavy metal a Black Sabbath hay que respetarlos por encima de todo; pues se lo han ganado a pulso siendo uno de los grupos más importantes y trascendentes de la historia de la música popular. Se trata de un hecho objetivo ante el que es imposible mostrarse en desacuerdo. Si, aparte de todo esto, se trata de tu grupo preferido; ese que todos tenemos guardado en un lugar especial de nuestro corazón y que nos ha enseñado a apreciar la música y a vibrar con ella, que se nos presente la oportunidad de ver a su formación original -faltaba Bill Ward por razones en las que no entraré ahora- tocando sus clásicos más clásicos es poco menos que un sueño hecho realidad.

 Es por esta razón que decidimos asistir a uno de los conciertos de su gira europea, temerosos de que acabasen por no pisar España o de que lo hicieran en malas condiciones. La ciudad escogida fue Paris, en la que Black Sabbath grabaron en los 70 uno de sus directos más famosos y gloriosos. La pregunta que nos acechaba a todos era si serían capaces de mantener viva la leyenda pasados tantos años desde su formación.

 La respuesta debería esperar, puesto que noche la abrieron Uncle Acid And The Deadbeats, un joven grupo que de buen seguro sorprendió a muchos de los asistentes, puesto que su sonido se aleja del heavy metal y bebe directamente de la vertiente más oscura, Doom y psicodélica de los primeros discos de Black Sabbath. Los ingleses presentaban su tercer larga duración titulado Mind Control y empezaron con dos temas de ese disco: Mt. Abraxas y Mind Crawler, demostrando que pese a ser un grupo joven tienen las suficientes tablas como para tocar en un estadio sin perder un ápice de su calidad. Los riffs repetitivos y la atmósfera hipnótica en la que nos sumergió el cantante y guitarrista Uncle Acid funcionaron a la perfección, pero fue cuando recurrieron a los temas de su anterior álbum -Blood Lust- donde más disfruté. Canciones como I’ll Cut You Down o Death’s Door son ya clásicos del grupo, y en directo sonaron tan potentes y épicas como en disco. El concierto continuó con Valley Of The Dolls -que dedicaron a Charles Manson-, Over And Over Again y Desert Ceremony. Unos 35 minutos de actuación que supieron a poco -podrían haber tocado un par más de canciones- pero dieron buena muestra de lo que este grupo es capaz de hacer encima de un escenario. Esperemos que se pasen por nuestro país algún día, puesto que en su estilo tienen uno de los directos más potentes del mundo.

Tras terminar el concierto de Uncle Acid And The Deadbeats el escenario quedó tapado con un telón en el que se proyectó el mítico emblema de Black Sabbath. La espera duró veinte minutos, hasta que oímos la risa de Ozzy Osbourne y su silueta apareció detrás del telón. Entonces la distorsión se adueñó de todo y el espectáculo empezó con War Pigs. Tan solo diez segundos fueron necesarios para que se disiparan todas mis posibles dudas: el sonido era absolutamente perfecto, nítido pero colosal, mientras que la voz de Ozzy era mucho más que decente. Para cuando llegó el cambio de ritmo de la canción ya era uno de los mejores conciertos a los que había ido en mi vida, pero la cosa solo fue a mejor con cada uno de los temas. A War Pigs la siguió la colosal Into The Void, de Master Of Reality. La cara de Geezer Butler mientras tocaba, llena de orgullo y satisfacción, parecía decir: no acepten imitaciones, así suena el metal. A ese tema lo siguió Under The Sun/Every Time Comes And Goes, lo cual fue una grata sorpresa puesto que nunca hubiera imaginado que la tocarían. La dupla que formó ese tema con Snowblind -ambas canciones de Vol.4- fue sin duda uno de los puntos álgidos de la noche. El concierto siguió con la correspondiente inclusión de su último álbum de estudio titulado 13. Age Of Reason demostró que el mayor fallo de ese disco es la producción, pues en directo sonó perfecta y si bien no pasará a la historia como uno de los mejores temas de Black Sabbath, no molestó en absoluto escucharla.

 Tras eso llegó el momento de volver al inicio de todo -tal y como dijo Ozzy- rescatando el tema homónimo de Black Sabbath, una de las mejores canciones de su discografía y piedra angular del heavy metal. La interpretación vocal de Ozzy fue simplemente perfecta -en los oh no no please god help me simplemente se me encogió el corazón- mientras que Iommi demostró, una vez más, que en esto de la música el feeling y la clase son mucho más importantes que la técnica. Behind The Wall Of Sleep volvió literalmente loco a todo el estadio y también sirvió como momento de lucimiento de Geezer Butler al unir ésta con N.I.B mediante su clásico solo de bajo. Estos tres temas pertenecientes al primer álbum de la banda fueron en mi opinión el mejor momento del concierto. Les siguió de manera irónica el tema End Of The Beginning, una canción que parece haber sido creada para ser interpretada en directo, pese a tratarse de una repetición de todos los tópicos de Black Sabbath.

 Para la recta final del concierto el grupo decidió recuperar su segundo álbum de estudio, empezando con una corrosiva Rat Salad en la que el batería Tommy Cufletos hizo un solo de batería demasiado largo pero que pareció dejar extasiados a los asistentes. Me gustaría mencionar que la labor de Cufletos fue bastante correcta, no puede compararse en ningún modo con Bill Ward, y quizás le sobra tanto doble bombo pero es innegable que para acompañar a dos gigantes sónicos como Butler y Iommi hace falta tener mucha pegada. A Rat Salad la siguió una espectacular Iron Man con la que Black Sabbath nos despeinaron a todos, hay que estar delante de ellos para creerse el sonido que son capaces de sacar en directo pese a su edad. No miento si digo que siguen sonando más duros que la mayoría de grupos de metal que he visto en directo.

Recuperaron por última vez su álbum 13 con God Is Dead?, que sin duda fue, de los tres temas que tocaron de ese disco, el que mejor sonó. El cambio de ritmo made in Tony Iommi pone los pelos de punta ante tal demostración de feeling y poder. Siguió una sorprendente Dirty Women, del infravalorado Technical Ectasy, un tema que de buen seguro apasiona a Uncled Acid And The Deadbeats. Finalmente antes de los bises terminaron con la colosal Children Of The Grave, conscientes de que se trata de uno de los temas preferidos del público Ozzy instó a todo el mundo a volverse loco, desatándose una energía que no desfalleció hasta el final del concierto con un bis que empezó con la intro de Sabbath Bloody Sabbath para, acto seguido, convertirse en la infecciosamente brutal Paranoid, con la que Black Sabbath se despidieron por todo lo alto, demostrando que quien tiene retiene. Un concierto simplemente perfecto del grupo más grande de todos los tiempos.

Adrian Witchfinder

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