BLACK SABBATH- SHEFFIELD

BLACK SABBATH – Sheffield, 14 de Diciembre de 2013 (Motorpoint Arena)

sabbath2013poster¿Cómo?, ¿otra crónica de Black Sabbath en Tremors666?, ¿pero no habíais publicado ya una del concierto de París?. ¿Acaso os estáis quedando sin argumentos?, ¿falta de contenidos, ideas, conciertos a los que acudir, novedades…?. No, amiguitos, estáis muy equivocados. Estamos hablando de Black Sabbath, pilar fundamental de todo este asunto. Piedra filosofal, caja de Pandora, átomo central y base absoluta del espectro musical de hoy en día. Se merecen dos crónicas y muchas más si eso fuera posible. Si una vez Mike Patton dijo que no se fiaba de alguien a quien no le gustara Slayer, yo le copio la frase y subo la apuesta. Voy más allá aún, me convertiría desde ya en el Dexter del metal, matando solamente a culpables y criminales demostrados. Es decir, todo aquel que no sea capaz de apreciar aunque sea un poquito a esta gente. (Ver vídeo)

Black Sabbath de gira por tierras británicas, su tierra natal. Pecado hubiera sido no hacer todo lo posible por estar allí y allí estuvimos. Tener la oportunidad de ver a la formación original de la banda (salvo Bill Ward) cuarenta y cinco años después de su creación, presentando un álbum que estará sin duda en todas las habituales listas de fin de año que se elaboran por estas fechas entre los puestos más altos y que les ha devuelto, y de que manera, a la más rabiosa actualidad, es algo que recordaré hasta el mismísimo último segundo de mi vida. Porque la ocasión se lo merece, porque Black Sabbath son “algo más” que un simple grupo, y porque lo que pude vivir el pasado sábado es imposible de olvidar.

Con un pabellón a medio llenar y con la otra mitad arrasando en los puestos de merchandising y en las barras del recinto, hicieron aparición en escena a las 19:30 clavadas los británicos Uncle Acid And The Deadbeats, banda que ha contado con el privilegio de ser elegida para telonear a un mito. Razones no les faltan, a mí es un grupo que personalmente me gusta bastante y que me parece que cuenta con tres discos en su haber más que interesantes. Estamos hablando de Black Sabbath, cualquier banda daría sus piernas por ser escogidos para esa, en ocasiones ingrata, labor de telonear a semejante monstruo y sin embargo cumplieron con creces. Durante 40 minutos nos hicieron disfrutar de ese legado que los cabezas de la noche han esparcido por medio mundo y demostraron que son dignos de portar la bandera de esa herencia en un futuro. (Ver vídeo)

Resulta obvio que todavía no han alcanzado el nivel suficiente como para llenar semejantes recintos y de hecho da la impresión de que tampoco sea esa su intención. Se defienden bien ante tal presión ambiental, saben manejarse sin muchas dificultades y ayudan a calentar un ambiente que todo sea dicho ya estaba bastante caldeado sin su presencia. En un sitio más pequeño sin duda es un grupo a tener muy pero que muy en cuenta y si tenéis la ocasión de verlos alguna vez, no lo dudéis, os van a sorprender. Centraron su actuación en sus dos últimas obras: “Blood Lust” y el magnífico “Mind Control” y a buen seguro que hicieron más de un adepto entre los que no los conocían aún con temas como “Mind crawler”, “Desert ceremony” o “Death´s door”, de la que podéis ver su interpretación en el siguiente video. (Ver vídeo)

Tras 20 minutos de expectación creciente y con un telón negro en el que se proyectaba el típico logo de la banda, las luces se apagaron en el momento en el que se empezó a entrever la figura de un Ozzy Osbourne que se dirigía a nosotros con una risa diabólica. Desde ahí y durante las dos siguientes horas el mundo se acabó para mí. No existía otra cosa sobre la faz de la tierra que una sobredosis de míticos riffs, canciones intemporales, letras imperecederas coreadas por todas y cada una de las gargantas allí presentes. Ciento veinte minutos de música en su estado más puro, protagonizadas por la banda que constituye el principio de estilos como el heavy metal, el doom, el stoner y de la que se pueden escuchar pinceladas en muchos otros más. LA BANDA, en mayúsculas y por derecho propio ganado a pulso durante cuarenta y cinco años, que se dice pronto. (Ver vídeo)

Elaborar el setlist de esta gira me imagino que debe ser casi una pesadilla, teniendo en cuenta la cantidad de temas que podrían tocar y con la lógica necesidad por otra parte de buscar un equilibrio ante el estado físico y la avanzada edad de sus componentes. ¿Faltaron temas?. Por supuesto, mogollón de ellos, especialmente para mi gusto del grandioso “Sabbath Bloody Sabbath”. Pero ponerle pegas al listado de canciones que escuchamos fue como ponerle puertas al campo. Hubo de todo y para todos, desde los clásicos imposibles de ignorar, pasando por temas más oscuros de su carrera y sin olvidarse de su último disco “13”, del que nos deleitaron con tres temazos que no desentonaron lo más mínimo con respecto al resto: “Age of reason”, “End of the beginning” y la grandiosa “God is dead?”, que debería ser materia de obligado cumplimiento en el programa de Educación, ya no solo musical, de cualquier país que se considere a sí mismo serio. Si alguien quiere votarme, propongo recuperar la asignatura de “Educación para la ciudadanía”, cuyo primer punto del temario sería escuchar esta canción una vez tras otra. Solamente el comienzo del show, con esa sonrisa malévola de Ozzy seguida de las primeras notas de “War Pigs” hizo que a los 10 segundos todos estuviéramos mirando hacia el suelo buscando nuestras mandíbulas. (Ver vídeo)

¿Qué tal Ozzy?. Esa es la pregunta del millón que todo el mundo me lleva haciendo tres días. Pues Ozzy hizo de Ozzy, ni más ni menos. ¿Que su estado físico y vocal no es precisamente el más adecuado?. Pues no, pero teniendo en cuenta la vida que ha llevado este tipo suficiente milagro es que todavía pueda mantenerse en pie como para encima pedirle que cante y se mueva como si tuviera 20 años. De hecho, ¿alguna vez fue Ozzy un buen cantante?. Sí, lo repito, ¿alguna vez fue Ozzy un buen cantante?. Hablamos de cantante de verdad…Para mí siempre ha sido alguien que nació con estrella, uno de esos casos raros y únicos, una mezcla de personalidad, carácter y talento que se da una vez cada mucho tiempo y que convierten a alguien sin en principio muchas características para conseguirlo, en un mito viviente de lo suyo, en su caso de la música. Por esas alineaciones de planetas su curiosa voz casa como ninguna otra garganta podría hacerlo con las notas de Iommi, Butler y Ward. Amén de que siempre ha sabido rodearse de enormes instrumentistas en su carrera en solitario. El sábado hubo temas en los que arrasó, otros en los que estuvo a la altura y algunos a los que llanamente no llegó. Pues como toda la vida. Eso sí, no me lo cambiéis por un gorgoritos que llegue a todo y de saltos y volteretas con tirabuzones, quedároslo para vosotros. A mí dejadme con mi Ozzy, con sus grandezas y sus miserias. Me da igual. (Ver vídeo)

El dueto que forman Tony Iommi y Geezer Butler es simplemente indescriptible en todos los sentidos. A estos dos, los cerca de 70 años que se calzan, los excesos que han vivido y los problemas de salud que arrastran no se les notan por ninguna parte. Madre mía del amor hermoso. Les pondría la actuación que se marcaron los dos al 80% de los músicos que hoy en día pueblan los escenarios del mundo mundial para que aprendieran lo que es tocar un instrumento. Los riffs de Iommi no os los va a descubrir a estas alturas nadie y menos un mindundi como yo, pero presenciarlos en vivo y caérseme los genitales al suelo fueron una sola cosa. De verdad que me quedo sin palabras para describirlo, no sé si es bloqueo de escritor (aunque yo tenga de escritor lo mismo que de cura) o algo tan simple como que esto hay que verlo, oírlo y callarse la boca ante tamaña demostración. (Ver vídeo)

Y el amigo Butler…ojito con él. En mi subjetiva visión el alma mater del combo. Compositor de temas, autor de las letras más clásicas de la banda y el auténtico genio escondido en un segundo plano pero sin el que nada de esto tendría sentido. Maravilloso. Tocando como los ángeles, disfrutando con lo que hace sin necesitar de mil aspavientos para hacérselo ver al público y dándole base, color y mil matices a unas canciones que sin su presencia no serían ni la mitad de lo que son hoy en día. Esa compenetración con Iommi alcanza tal calibre que en ocasiones parecen fundirse en un solo intérprete capaz de tocar dos instrumentos a la vez. Vale, se me está yendo la pinza y parece que me he metido lo mismo que estos se metieron en los setenta, pero es que no se me va de la cabeza lo que viví el sábado. Lo siento, pero creo que esto se trata de sensaciones personales y ahí la objetividad es difícil de lograr. Yo os cuento lo que sentí, no pretendo convencer ni engañar a nadie. (Ver vídeo)

¿El batería?. ¿Cómo se les ocurre juntarse sin Bill Ward?. Pues evidentemente Ward jugó un papel más que fundamental en el éxito de la banda porque su forma de tocar y las diferencias que aportaba al tono general de la banda no solo fueron increíbles sino que sentaron cátedra y formaron a una buena legión de baterías que han seguido sus pasos como miguitas de pan que se van dejando por el camino. Sin embargo, y reconociendo ese enorme mérito, me parece difícil, por el estado físico en el que se encuentra y del que he podido leer e informarme, que pudiera dar la talla en esta gira. Problemas contractuales, fiscales, económicos y de otra índole seguro que han influido en que no esté pero después de ver al tal Tommy Cufletos el otro día, me parece que Ward hubiera cubierto el expediente pero ni de coña hubiera llegado a las cotas de pegada, potencia y ritmo que marcó el primero. Quizás un poco exagerado en lo gestual, sobre todo en comparación con sus compañeros, pero un batería de quitarse el sombrero, que hizo incluso que alguien que como yo ha llegado directamente a detestar los solos de batería en los conciertos tras tantos años de soportarlos, llegara el otro día a disfrutar con el que nos ofreció para lucimiento personal y descanso necesario de sus colegas de grupo. Si antes hablaba de que Ozzy siempre ha sabido rodearse, este es el enésimo ejemplo. (Ver vídeo)

El público estuvo genial, sobre todo porque la media de edad era tal, que me hacía parecer joven y todo. Allí había más de uno y de dos mil que los vieron en sus comienzos seguro y en cualquier caso, esa mezcla de clásicos de la escena con la savia nueva era digna de ser contemplada. Estos conciertos de pabellones suelen ser carne de cañón para que haya ese tipo de público que solamente va al cabo del año a esos macroconciertos “a los que hay que ir”, porque sí, porque quieres seguirte sintiendo parte de una escena a la que tienes abandonada el resto del año. Con Black Sabbath es imposible que ocurra lo que suele ocurrir en ellos, que la mitad del público está más a otra cosa que a lo que ocurre en escena. Aquí no, aquí los vejestorios te agarran por el cuello y no te sueltan hasta dos horas después, dejándote exhausto y encima con ganas de más cera. La definición de masoquismo transformada en grupo musical. ¿”El origen de las especies”?, ¿Darwin?…échate a un lado, mequetrefe, y deja paso a Black Sabbath, el único, auténtico y genuino origen de….TODO. (Ver vídeo)

Jorge Delgado

 

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