D-A-D – MADRID

D-A-D – Madrid, 11/04/2014 (Sala Shoko)

IMG-20140410-WA0016Los treinta años de carrera que vienen celebrando los daneses D-A-D en esta gira son exactamente los años que hace que no los veía. El pasado viernes perdí mi virginidad con una de esas bandas malditas que por una u otra razón uno siempre ha tenido en mente ver (y con muchas ganas) pero que por azares del destino no ha sido posible. Finalmente se alinearon los planetas y tras una larga espera pude saldar la deuda y añadir una muesca más a mi revólver particular. ¡¡¡Y qué muesca!!!. Nunca vino mejor aquel dicho de más vale tarde que nunca. Ha costado, la espera se ha hecho eterna, pero vaya si ha merecido la pena, porque el show que nos ofrecieron fue digno de las mejores ocasiones y al menos yo lo guardaré en mi personal baúl de los recuerdos musicales como una de esas grandes ocasiones que uno agradece haber podido presenciar. (Ver vídeo)

 

Curioso caso el de esta banda. Llevan treinta años en activo con una presencia en la escena del hard rock europeo constante, con algunos altibajos en cuanto a producción discográfica y cierta distancia temporal, pero siempre han estado ahí. Y a pesar de contar con una estupenda presencia escénica, una buena colección de hits forjada a base de buenos discos y una formación estable, nunca han dado el pelotazo suficiente como para llegar a jugar en las ligas mayores. Después del concierto del otro día uno se cuestiona las razones de ello y aunque mi intelecto ya no esté para muchos trotes, soy incapaz de responder a la pregunta. Cierto es que en el norte de Europa sí han alcanzado cotas mayores de éxito de crítica y público, pero de tierras nórdicas hacia abajo han permanecido siendo un grupo de semiculto al que unos pocos prestaban atención. (Ver vídeo)

 

En su país natal, Dinamarca, son un grupo enorme y buena prueba de ello era la más que destacable representación de la colonia danesa en Madrid en la Sala Shoko. Primero porque se hicieronIMG-20140410-WA0015 notar de lo lindo (más de uno iba bastante contento para ser las horas que eran) y segundo porque era gente de todo tipo de edad y apariencia estética. Desde el más pintón al más clásico oficinista, disfrutaron y corearon los temas de principio a fin. Señal inequívoca de que en su país no son un grupo más del montón. Allí estábamos acompañándoles muchos menos espectadores de los que seguramente se merece el grupo, pero la entrada era bastante digna teniendo en cuenta la avalancha de conciertos y el agujero en el bolsillo que eso genera entre el público más dado a acudir a este tipo de espectáculos. (Ver vídeo)

 

Apenas unos minutos después de las 21:00 se subía a las tablas la perenne formación de la banda, compuesta por el cantante y guitarra Jesper Binzer, su hermano Jacob a la guitarra solista, Stig Pedersen al bajo y Laust Sonne a la batería, como único cambio en la historia del grupo (sustituyendo al original Peter Jensen) aunque miembro más que oficial de la banda, ganándose su derecho a serlo durante los últimos quince años, a pesar de que sigue siendo el “joven”, como Jesper nos reiteró en varias ocasiones a lo largo del concierto en su breve pero curioso castellano. Su arranque es un claro ejemplo de seguridad en sí mismos y en lo que hacen. Cuando las bandas, especialmente de su género, suelen salir a escena con uno de sus temas más conocidos para calentar al personal y generar un ambiente propicio desde el principio, los amigos de D-A-D no tienen el más mínimo reparo en situarse de espaldas al público y comenzar con un tema instrumental de más de cinco minutos y una tenue iluminación. Con un par. (Ver vídeo)

 

Cierto es que a partir de ese momento no dejaron de soltar un temazo tras otro, centrados fundamentalmente en su primera y más exitosa etapa a nivel comercial, pero no todas las bandas son capaces de empezar así un show. Se escaparon pocos de los temas más clásicos de sus dos pilares, “No fuel left for the pilgrims” y “Riskin´ it all”. Se encienden las luces, se dan media vuelta y te disparan en la cara un temazo como “Jihad” y a partir de ahí muy mal se tiene que dar la cosa para que no sea una noche triunfante. Después de un breve receso protagonizado por “Evil twin”, tema del primer álbum que grabaron con el “nuevo” batería, volvieron con otra andanada de añejos himnos entre los que sonaron “Overmuch”, “Jackie O’” o una grandiosa y coreada interpretación de “Grow or pay”, que incluyó una demostración de las más que claras y evidentes dotes de Jacob Binzer con su instrumento. (Ver vídeo)

 

Porque este grupo además de tener grandes temas cuenta en sus filas con buenos músicos. Jacob Binzer es un guitarrista infravalorado donde los haya y que nos ofreció una lección de interpretación, calidad y variedad a la hora de tocar las seis cuerdas. El “joven” Laust Sonne es un batería a tener en cuenta y proporciona un empaque al conjunto complementándose a la perfección con ese showman transformado en bajista que es Pedersen. La colección de bajos estratosféricos, de todo tipo de tamaños y formas inimaginables (el momento cohete es sublime) que lució sobre el escenario no dejaron indiferente a nadie. Más cuando todos ellos cuentan con dos cuerdas en lugar de las cuatro habituales. Que digo yo que pensará “¿para qué quiero cuatro si me sobro y me basto con dos?”. Y a fe que se basta con ellas. Jesper Binzer es quizás el miembro más limitado de la banda en cuanto a que su voz puede ser muy lineal, pero no quiero con ello desmerecerle en absoluto ni quitarle ningún mérito, porque acompaña a la perfección a su hermano en la guitarra en los temas que lo requieren y su voz casa perfectamente con el tipo de temas que interpretan. Amén de que su comunicación tanto verbal como gestual con la audiencia es genial y uno de los fuertes del combo. No hace falta siempre un barítono para darle clase a una banda. (Ver vídeo)

 

IMG-20140410-WA0014Se dejaron para la recta final varios de los temas fundamentales de su trayectoria como son “Sleeping my day away”, “Bad craziness” o “I won´t cut my hair”. Y tras una breve pausa y en un segundo bis cerraron con la acústica “Laugh and a 1/2” y el último tema de su ya lejano primer disco “It´s after dark”. Enorme concierto, enorme banda y la sensación generalizada de que estos Disneyland After Dark, que se vieron forzados a reducir su nombre original al acrónimo D-A-D, tras una disputa legal con ese gigante industrial que es Disney, es un grupo que no ha alcanzado las cotas que se merecía. Siempre hay factores que influyen y que se nos escapan a todos, incluyendo a la propia banda y que dan como resultado esa falta de atención pública pero desde luego si en algún momento eso les afectó no es ahora mismo, cuando ofrecen shows redondos a la altura de cualquiera de sus compañeros de generación y muy por encima de algunos de los que supuestamente han surgido en los últimos años para relevarles. El reconocimiento que han obtenido en Escandinavia no es secundado por el resto del mundo pero por pocos que seamos los que estemos ahí, esperemos que les de, si no para treinta años, al menos para unos cuantos más, porque se lo merecen muy mucho. (Ver vídeo)

Jorge Delgado

Fotos by Javier Alonso (Concierto de Barcelona)

 

 

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