POUNDING METAL FEST VIII – FUENLABRADA, MADRID

POUNDING METAL FEST VIII – Fuenlabrada, 10/05/2014 (Sala El Grito)

cartel-1En un sábado de lo más soleado se celebró la octava edición de este festival organizado por la asociación Pounding Metal Union, una interesante iniciativa formada por un grupo importante de aficionados al heavy metal, al thrash, alspeed metal y en general a las vertientes más clásicas del género y que llevan años trayendo a la capital tanto a formaciones extranjeras como locales, a las más antiguas y a las más modernas, en un intento por recuperar y no dejar caer en el olvido aquellos sonidos que formaron parte de la génesis del género. Un grupo de amantes y defensores de los sonidos más duros de finales de la década de los setenta y sobre todo los ochenta, que han conseguido gracias a su esfuerzo, su tesón y su lucha incansable que aquellos a los que siempre nos atrajo esa propuesta musical, hayamos podido disfrutar de grandes conciertos y bandas que de otra manera seguramente no se hubieran ni acercado por aquí.

Una vez más nos presentaban un cartel más que llamativo, incluyendo en esta edición a cuatro bandas foráneas y dos locales en el marco de la Sala El Grito, un recinto que si bien puede pillar a desmano a más de uno por estar situada en Fuenlabrada y no en la propia ciudad de Madrid, cuenta con unas instalaciones más que adecuadas para la celebración de un evento del tipo del que hablamos. El escenario es amplio, se encuentra a una altura perfecta que permite una buena visibilidad desde cualquier punto y el sonido es bastante bueno, aunque en este caso hubo bandas que lograron sacarle mayor partido que otras. Dado el asfixiante ambiente de calor que reinaba en el exterior, fue muy de agradecer la presencia constante del aire acondicionado dentro de la sala. Un detalle que a muchos les parecerá insignificante pero que a los que estamos curtidos en ver bolos en lugares que parecen mejor preparados para albergar campos de concentración de la Alemania nazi que conciertos, es de agradecer.

Ni más ni menos que a las 16:30 de la tarde y con el señor Lorenzo haciendo estragos en los alrededores, saltaban al escenario los norteamericanos Night Demon. Vienen haciendo una extensa gira europea y española, tocando prácticamente en cualquier garito que los admita, y a buena fe que se nota este trote porque su directo es apabullante. Tengo que decir que probablemente es el grupo que más me sorprendió de todo el festival, primero porque de muchos de los otros grupos ya esperaba lo que me ofrecieron, segundo por venir la banda de dónde viene y tercero porque para ser los primeros en actuar, realmente dieron un concierto excelente plagado de buenos momentos y me pusieron directamente en la pista de despegue para iniciar una jornada que no estuvo sino llena de buenas sensaciones desde entonces hasta el final de la noche. (Ver vídeo)

 

Es curioso, porque se trata de un trío liderado por Jeff Hershey, curioso personaje al que no hace muchos meses tuvimos la ocasión de ver en Madrid liderando su otro proyecto, que se parece a éste como un huevo a una castaña:Jeff Hershey and The Heartbeats. Una formación que casi como su propio nombre indica se basa en el soul más clásico e incendiario de los años sesenta y que ha encadilado a crítica y público en su fulgurante aparición en la escena en los últimos años. Uno que tiene un espectro de intereses musicales bastante amplio ya ha tenido la ocasión de disfrutar esa variante del ambivalente Hershey y no podía menos que estar allí a primera hora con las orejas más que abiertas para ver qué podía ofrecernos en esta otra faceta metalera. Apenas había escuchado un par de temas, que por cierto me habían gustado bastante, así que aunque la cosa prometía había que ver para creer. (Ver vídeo)

 

Con apenas un ep publicado lo cierto es que prometen grandes momentos en el futuro. Fueron desgranando esos temas intercalándolos con alguna versión, como “Road Racin´” de Riot, que tocaron en segundo lugar, dejando claro desde un principio por dónde van los tiros: una revisión más que evidente de los grupos más clásicos de la New Wave Of British Heavy Metal hecha con una clase envidiable y dejando en pañales incluso a algunos de los más claros representantes de dicho movimiento. Como prueba temas que desde ya van a formar parte de mi selección personal, tales como “The chalice”, “Ritual”, “Ancient evil” o la homónima “Night demon”. Presentaron también algún tema nuevo y muy mal se les tiene que dar para no situarse en los puestos más altos de este tipo de bandas que tratan de reivindicar los orígenes de todo un género. Si ya lo hace de maravilla en su cara más soul, no le va a la zaga en su lado heavy. Este Jeff Hershey, puro nervio en escena, es un parto aprovechado donde los haya. A destacar la gran afluencia de público que presentaba la sala para ser la hora que era y que no puede ser signo más que de la expectación que había por contemplar lo que las malas (buenas en este caso) lenguas llevaban tiempo haciendo correr. (Ver vídeo)

 

En segundo lugar hicieron aparición en escena los mallorquines Breathless, primera aportación estatal al evento y desgraciadamente la banda que creo contó con el peor sonido de todas. Y es una pena porque es una banda con mucho que ofrecer y si bien su concierto fue más que disfrutable, especialmente para mí que era la primera oportunidad que tenía de verles después de haber escuchado con deleite su único álbum publicado hasta la fecha. Me moví por varios lugares de la sala y si bien el sonido mejoraba algo en según que zonas, fue una lástima no poder disfrutarlos en las mejores condiciones posibles. Algo que de todas formas no fue óbice para que lo dieran todo sobre las tablas en su actual formato de trío y para que uno saliera contento con lo que vio y expectante por poder verlos de nuevo. (Ver vídeo)

 

Ya con unos añitos de presencia en el mercado, su álbum “Thrashumancy” sigue siendo una fuente de referencia donde acudir si uno quiere comprobar que en este país es posible hacer un thrash/speed metal de la mejor calidad como en cualquier otro lugar. Muchas veces carecemos de medios, alternativas y oportunidades pero la base y la aptitud no nos falta. Un álbum que lleva tiempo haciendo las delicias de los seguidores de los momentos primigenios del género, quizás más cercano a las propuestas europeas que a las norteamericanas. A lo mejor es una cuestión propia que no tiene nada que ver con la realidad pero a mí me suenan más al thrash germano, de la mano de grupos como Kreator o los suizos Coroner, sin echar de menos como no podía ser de otra manera esos matices de la versión estadounidense procedente de la Bay Area de San Francisco. (Ver vídeo)

 

Fueron cayendo temas de ese primer disco y presentaron también alguna referencia de lo que será su inminente segundo álbum: “Return to Pangea” y lo cierto es que promete la misma intensidad y desarrollos musicales de calidad aún mayor que la que ya atesoraban en esa primera referencia que de hecho contaba con dos temas enteramente instrumentales en su haber. No he tenido la ocasión de verlos como cuarteto, pero el formato trío se adapta perfectamente a su propuesta, si bien siempre habrá quien opine con todo su derecho que les vendría bien un segundo guitarrista. Lo cierto es que Eduardo Moreno se defiende tanto en el terreno instrumental como en el vocal con la mayor de las destrezas, así que solo queda esperar a que aparezca ese siempre tan complicado segundo disco que suele marcar el devenir futuro de muchos grupos y esperar que sigan confirmando lo que pudimos ver el pasado sábado. (Ver vídeo)

 

Con casi quince años en el mundillo y cuatro discos a sus espaldas, los nativos de North Carolina Widow se presentaban en tercer lugar ante el público del festival, entre el que se encontraba alguien que no había escuchado una sola nota procedente ni de sus instrumentos ni de sus cuerdas vocales y que como bien habréis adivinado a estar alturas de la película era ni más ni menos que yo. Pues bienvenida sea la sorpresa de lo que me encontré y qué gustirrinín da ser capaz de seguir descubriendo bandas desconocidas para uno que pueden ser incorporadas de inmediato a la lista de futuribles a tener en cuenta. Porque este trío me cautivó desde el primer momento con su puesta en escena, sus temas y sobre todo su actitud, saliendo a la sala como si de un pabellón a rebosar se tratara y dejándose la piel como si de su actuación dependiera la firma del contrato discográfico de su vida, cosa que muy mucho me temo no ocurrirá nunca. Y no será por falta de aptitudes. (Ver vídeo)

 

En este formato de trío que estuvo presente curiosamente en cinco de las seis bandas que formaban parte del line up de la fiesta, Widow destacaron sobremanera, mezclando esas referencias inequívocas a los comienzos del metal más clásico con ramalazos más cercanos a un power melódico que hizo las delicias del personal. Porque eso se notó, porque los aplausos fueron unánimes tras cada uno de los temas y las caras del público denotaban placer ante lo que estábamos escuchando y viendo. Tres tipos entregados a lo suyo y derrochando energía ante una audiencia que al menos por la parte que a mí me toca disfrutó de lo lindo. Audiencia que por cierto no era demasiada, pero eso lo dejo para otro momento de la reseña que a más de uno le hará chirriar los oídos (o más bien los ojos en este caso) pero que no podré evitar comentar. (Ver vídeo)

 

Volviendo al tema en cuestión, las huestes del gran guitarrista/vocalista Chris Bennett repasaron su discografía en cuarenta y cinco minutos que lejos de hacerse largos a mí me resultaron insuficientes, pero que me dejaron un sabor de boca muy agradable. Las mejores esencias se sirven en frascos pequeños, o eso dicen los entendidos. Pues algo parecido habría que aplicarles a Widow. No inventan la rueda ni van a reventar salas jamás, pero que le van a hacer pasar un rato no solamente entretenido sino musicalmente competente a todo aquel que se acerque a verles alguna vez, es algo que podría asegurar casi desde ya. Su simpatía y cercanía les hace todavía más apetecibles, porque cuando ves que alguien no solamente disfruta con lo que hace sino que sabe transmitirlo, gana puntos y enteros a ojos vista. “Midnight stikes”, “On fire”, “Nightlife” y “Life´s blood”, cuatro referencias que aquí uno se anota como deberes a completar no tardando demasiado. (Ver vídeo)

 

Poca novedad u originalidad voy a poder aportar ni hacer descubrir nada a nadie referente a los catalanes Crisix, un quinteto que ha revolucionado la escena thrash nacional en los últimos años a base de actuaciones incendiarias que con su insultante juventud parecerían dignas solamente de bandas con muchos años y muchas tablas encima. Su enésima demostración del sábado pasado viene solamente a subrayar algo ya conocido por todos: el futuro está en sus manos. Una banda que con su edad y su corta carrera ha sido capaz de facturar dos obras del calibre de “The menace” y “Rise…then rest”, que les han llevado a patearse no solamente España de arriba a abajo sino el continente europeo, seguramente sumando acérrimos seguidores a cada paso. (Ver vídeo)

 

Si bien el espectáculo estaba basado en su primer disco, no dejaron de alternarlo con algunos de los temas más representativos de su último álbum y algunas de sus ya clásicas versiones hasta completar una hora de actuación que se pasó volando. Sonaron contundentes como siempre aunque tampoco con la mejor de las acústicas. Quizás no era el día de los sonidos más duros aunque sí fue mejor que la de Breathless. Al ataque irrefrenable de sus dos guitarras, Marc Busqué y Albert Requena, quienes desgranan riffs atronadores como si la vida les fuera en ello, hay que sumar la increíble pegada en la batería de Javi Carrión, un monstruo en su instrumento. La personalísima voz de Juli Baz complementa a la perfección la explosión de thrash metal que escupen los amplificadores y los círculos y mosh pits que tuvieron lugar a lo largo de toda su actuación en la parte frontal del escenario daban buena cuenta de lo que se estaba viviendo. (Ver vídeo)

 

Tuvimos la ocasión de ver un concierto especial de la banda en el sentido de que su habitual bajista Dani Castelltort no pudo estar presente por un accidente de moto y lo cierto es que el sustituto que buscaron no podía estar mejor elegido. LG Valeta, guitarrista de los también catalanes ’77, banda con la que comparten una amistad que les ha llevado a girar juntos e incluso a hacer que hicieran coros en su último disco a pesar de su, en un principio, tan diferente propuesta musical. Lo cierto es que la labor de Valeta fue espectacular, no solamente cumpliendo con todo rigor en lo musical sino dándolo todo como habitualmente suele hacer con su propio grupo. Me vais a permitir una licencia y es que justamente en el día en que se cumplían treinta y un años de que un grupillo de tres al cuarto entrara a grabar un disco que acabó llamándose “Kill’em all”, aquí el firmante tuvo la inenarrable ocasión por momentos de estar presenciando una actuación de los primeros Metallica. Primero por la garra que le imponían al asunto sus jóvenes componentes y segundo por la presencia escénica del mencionado Valeta, que con sus pantalones y cazadora vaquera, amén de su bigotillo y su bajo Rickenbacker, me hicieron ver al mismísimo Cliff Burton encima de un escenario. Aunque solo sea por esa sensación impagable que me hicieron vivir, ya les estaré eternamente agradecidos. (Ver vídeo)

 

Los norteamericanos The Rods eran la penúltima perla del cartel. Formados a finales de los años setenta, publicaron discos sin parar hasta 1986, cuando apareció “Heavier than thou”, una última referencia tras la que desaparecieron hasta reunirse en el año 2008 de nuevo y publicar tres años después su última obra hasta el momento: “Vengeance”. Uno no podía menos que temer el estado en el que podría encontrarse la banda, ya que era la primera vez que tenía la ocasión de verles pero tengo que decir que me sorprendieron muy gratamente. Con su formación original más clásica y en esa encarnación de trío que dominó toda la jornada, nos encontramos con tres tipos grandes que dominaron el escenario de cabo a rabo. (Ver vídeo)

 

Tras un comienzo un tanto dubitativo en el primer tema, la cosa se asentó rápidamente y ya desde los primeros acordes de su segunda canción se llevaron al público de calle con la versión más tradicional del heavy metal que siempre fue la base de su música, pero sin olvidarse nunca de esos elementos más festivos y rocanroleros que impregnan sus canciones. Fueron el grupo que sonó más rock ´n´ roll de toda la tarde/noche, especialmente a través de los títulos y letras de muchas de sus canciones más clásicas y que dejan más espacio al elemento más divertido del asunto que al más reivindicativo. Eso sí, sin dejar nunca atrás ese regusto de heavy metal que te acaban dejando en las papilas gustativas. (Ver vídeo)

 

Su líder indiscutible, el cantante y guitarrista David Feinstein, quien se inició en esto ni más ni menos que de la mano de su primo Ronnie James Dio en la legendaria banda Elf, cumplió con creces en su labor tanto vocal como a la guitarra y estuvo genialmente acompañado por el bajista Garry Bordonaro y especialmente por el batería Carl Canedy, quien a pesar de su edad ofreció una lección de como tocar ese instrumento y como pegarle a los parches como ningún otro de los baterías que se subieron a escena en todo el festival. A pesar de que durante muchos años ha sido productor, incluyendo en su currículum a bandas del calibre de Anthrax Overkill, demostró que no se le ha olvidado lo más mínimo como golpear con ganas. (Ver vídeo)

 

Durante hora y cuarto cayeron multitud de temas, ya no solo de los discos más clásicos de la banda sino también canciones que forman parte de las últimas entregas en solitario que ha facturado el prolífico Feinstein y que suenan tan contundentes y tan en la línea del grupo original como las más conocidas del mismo. Una ración musical para paladares curtidos que puso de manifiesto una vez más que el que tuvo retuvo y que hay muchas formaciones modernas que pretenden sustituir la habilidad musical con otros elementos, ya sean estéticos o de cualquier otra índole, pero que viendo a grupos como The Rods uno se da cuenta de que son puro artificio y que solo sirven para ocultar unas más que evidentes carencias. (Ver vídeo)

 

Como broche de oro a un cartel ya de por sí magnífico y a una jornada que estaba resultando de lo más redonda, los incombustibles Raven llegaron para completarla y hacerla casi perfecta. El trío británico es uno de los máximos exponentes de persistencia y fe absoluta en lo que hacen, desde que en 1981 publicaron su primer álbum hasta este 2014 en el que permanecen frente a viento y marea subiéndose a los escenarios de medio mundo y siendo reclamados por bandas que han alcanzado un estatus muchísimo mayor que ellos como referentes y casi piedra filosofal del asunto en cuestión. No en vano han estado recientemente tocando en Brasil como teloneros de la gira sudamericana de Metallica, lo que les llevo a repetir treinta años después aquella mítica gira denominada “Kill’em all for one”, en la que ambas bandas combinaban los títulos de los recientes discos que presentaban en ella. (Ver vídeo)

 

Precisamente “All for one” fue la base en la que cimentaron el comienzo de su actuación tocando “Take control” y la canción que da título al disco en primer y tercer lugar respectivamente, con lo que caldearon ya el ambiente lo suficiente desde el principio para un público ávido de su actuación. A partir de ahí no dejaron de sonar los clásicos de hoy y de siempre de la banda, incluyendo algún tema de sus obras más recientes y dejando claro que están tan orgullosos de su pasado como de su presente. Y además lo hicieron de forma más que correcta, con un sonido que era mejor en la parte posterior de la sala que en las primeras filas, al menos por mi experiencia cuando me desplacé un poquito más atrás tras haber visto la primera media hora desde la valla pegada al escenario. (Ver vídeo)

 

De hecho, durante la prueba de sonido no se les veía demasiado contentos, especialmente a John Gallagher y el miembro de la asociación que presentó a todas y cada una de las bandas creo que hizo una mención que a mí al menos me pareció irónica al respecto de estos peculiares británicos, lo que me lleva a pensar que pueden ser demasiado exigentes o pejigueros en según que aspectos, pero al menos los que estábamos abajo y no teníamos que lidiar con ellos tras las bambalinas, disfrutamos muy mucho de un show que alcanzó la hora y media y nos permitió gozar rememorando las mejores etapas de nuestro crecimiento musical en esto del metal y de la enormemente admirada New Wave Of British Heavy Metal, de la que Raven son miembros de pleno derecho desde que se formaron mucho antes de publicar en 1981 su primer álbum. (Ver vídeo)

 

El terceto que conforman los hermanos Gallagher, con John al bajo y a las voces con ese micro inalámbrico que le permite moverse por el escenario con soltura y Mark a la guitarra y coros, así como el batería Joe Hasselvander, permitió al respetable disfrutar exactamente de aquello a lo que había acudido allí: la mejor de las exhortaciones del heavy metal más clasicoide. Raven es uno de esos grupos con los que siempre puedes contar para ello y desde luego lo del sábado no fue una excepción. Como colofón a la jornada laboral de ocho horas que llevábamos encima no me puedo imaginar algo mejor. Ojalá no cejen nunca en su empeño y su insistencia y sigan dando estas lecciones que nos permiten deleitarnos a unos cuantos afortunados. (Ver vídeo)

 

La frase anterior la hago desde aquí extensible a todos aquellos que conforman Pounding Metal Union y que con su trabajo hacen felices a muchos otros. En esta ocasión rondaríamos los 350-400 asistentes, cifra que no está mal del todo dado el estado actual de la escena de conciertos en nuestra ciudad. Una puntualidad casi suiza en cuanto a los horarios previstos, una política de precios en cuanto a las consumiciones más que ajustada y una buena sala en la que celebrar este tipo de conciertos. Desde aquí mi más humilde pero sincera felicitación a los que hicieron posible la octava edición de este festival y espero que sigan contando con el apoyo suficiente que les permita seguir con esta y con muchas otras iniciativas que les mantienen activos durante todo el año. Dicho esto, un pequeño palo, que no todo van a ser alabanzas, pero no a la organización sino a esa parte del público que durante buena parte del festival estuvo más tiempo en la puerta o en el parque que rodea a la sala que dentro de la misma. Vale que hacía muy bueno, vale que se está muy bien charlando con los colegas litrona en mano, etc. Pero que haya gente que se moleste y se juegue su pasta y su tiempo en traer a seis bandas y que luego haya más personal fuera que dentro en bastantes de las actuaciones es algo que me supera. Y más viendo el nivel de lo que había sobre el escenario. No seré yo quién le diga a nadie cómo invertir su tiempo y menos su dinero pero el asunto cuanto menos tiene miga. Está muy bien compararse los tamaños de los miembros viriles a base de hablar de los vinilos de grupos que no conocen ni en su casa que te has comprado en el último mes o de hacer recuento de los parches que adornan tu chaleco vaquero hasta que no queda un milímetro libre, pero yo al menos, iluso de mí, pensaba que esto consistía en escuchar a los grupos en tu casa y luego verles en directo. A lo mejor soy un inocente o soy todavía más clásico que alguno de los grupos que pudimos ver el sábado pero el intelecto no me da para comprender determinados comportamientos. Seguramente será que carezco de él y lo mejor es hacer lo otro. En fin, allá cada cuál con lo suyo y sus circunstancias. (Ver vídeo)

 

 

Jorge Delgado

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