DIARIO DE UN METALLIBAN (PRIMERA PARTE- Vol. I)

IMG_20140529_210711Jueves 29 de Mayo de 2014

A pesar  de la paliza de ayer vuelvo a despertar a las cinco y pico de la mañana. Definitivamente esta característica de Finlandia no me gusta, no necesito tantas horas de luz y me estoy convirtiendo por momentos en una criatura de la noche. Me duele hasta el alma porque lo de ayer fue duro. Y no por el festival o las horas derrochadas allí sino porque las condiciones climatológicas fueron realmente horribles. Llegué al hotel calado hasta los huesos y gracias a que me dio por darme una laaaaaarga ducha de agua caliente y tomarme un paracetamol probablemente consiga evitar pillar una pulmonía que me estropee el resto del viaje. Aunque las toses que me salen de lo más profundo de mis entrañas ahora mismo no indican lo mismo. Habrá que esperar.

Después de desayunar convenientemente me dispongo a visitar la ciudad más en profundidad a pesar del cansancio pero me encuentro con el mismo clima de ayer y hacer turismo con lluvia no es lo más recomendable, así que decido quedarme a descansar en el hotel, que buena falta me hace y esperar a ver si escampa como las previsiones meteorológicas anuncian. Mientras se me vienen a la mente recuerdos de la jornada anterior y me dedico a darle vueltas a los mismos siempre con la mirada puesta en lo que ocurre al otro lado de la ventana de la habitación.

Recuerdo haber visto en el stand de una emisora de radio que emitía en directo al cantante de Reckless Love siendo entrevistado y también cruzarme por esa zona con el compositor y líder de Apocalyptica (ya me perdonarán ustedes que no recuerde su nombre en este momento). A puntito estuve de pedirle una foto, pero es que a pesar de mis cuarenta tacos me siguen dando corte estas cosas. Tengo la sensación de molestar, así que ahí le deje con su bebida en la mano.  Recuerdo el gran ambiente de cordialidad que se respiraba y lo cómodo que es moverte en un sitio en el que todo el mundo habla inglés y además te ayuda con una sonrisa ante cualquier duda que les plantees cuando ven que vienes de tan lejos.

Recuerdo el conciertazo de Danzig, la inmovilidad de Slayer y la pasada de actuación que se marcó Metallica. Esto último escrito por mí no tendrá mucho sentido para algunos pero lo cierto es que alcancé el nirvana una vez más gracias a ellos y ya van cuarenta y cuatro ocasiones. Recuerdo al capullín de James Hetfield echarle la culpa al frío de su desastroso solo en “Whiskey in the jar”. No es cierto amigo, porque hasta entonces lo habías bordado como siempre. Jaimito no me busques excusas, como los futbolistas que hurgan en el césped después de haber mandado un balón a las nubes, la cagaste y ya está. Si hay alguien que no necesite justificarse eres tú, al menos por la ingente cantidad de riffs antológicos que llevas años marcándote.

Recuerdo ver a dos personas ciegas, una acompañada por un amigo/familiar y la otra acompañada por un miembro de la organización del IMG_20140529_193328festival. Iba solo, con su camiseta de Metallica y su bastón. Le dejaron al lado de la valla y allí permaneció aguantando frío y lluvia desde las 15:00 hasta casi la medianoche. Eso es dedicación y un par de cojones. Estas son las cosas que hacen de esta banda lo que son. Seguro que habrá ciegos en muchos conciertos pero yo solamente los he visto en conciertos de Metallica y se me pone la piel de gallina ahora mismo al escribir esto solo de pensar lo que significará la banda para estas personas, dispuestas a hacer semejantes sacrificios. Me siento un mindundi a su lado. Recuerdo no haber comprado ninguna camiseta, primero porque no me convencían los diseños y gastar por gastar es tontería, y segundo porque la que mola es la que en la parte trasera está personalizada con el setlist y el tanto por ciento de votos de cada canción en cada concierto de cada ciudad. Eso implicaría que si compro una tengo que comprar las diez de la aventura y no está el horno para bollos.

Harto de recordar y después del visionado de un episodio de la grandiosa True Detective mientras que picaba algo en la habitación del hotel (cortesía del supermercado más cercano), compruebo no sin gozo que aquí el hombre del tiempo acierta y que el día ha mejorado bastante, dentro de lo que aquí puede querer decir que el clima mejore. Al menos no llueve y eso ya es un avance, con lo que mapa en mano inicio mi transcurrir por los vericuetos de la ciudad. Ha acabado siendo un paseíto de tres horas en las que me ha dado tiempo a comprobar que es un lugar de calles y avenidas anchas en las que es comodísimo pasear y que tiene multitud de sitios interesantes que ver. Muchos de ellos estaban cerrados hoy al ser festivo nacional pero eso no me ha impedido disfrutar de una ciudad mucho más viva de lo que pensaba en un principio.

IMG_20140529_194103Como era imprescindible reponer fuerzas después de tanta caminata, he dado con mis huesos en el Hard Rock Café, donde tenía lugar una mini fiesta post-concierto de Metallica. Bajo una lluvia sónica de metal constante (algo que no suele suceder en otros establecimientos de la franquicia en los que he podido estar), me ha dado tiempo a conocer al presidente del club oficial de fans de Metallica en Finlandia, quien se ha mostrado altamente sorprendido de que un español andara por allí y ha tenido el detalle de regalarme una camiseta de su club. Así sí. Haciendo amigos metallibanes por el mundo, que conviene tener conocidos hasta en el infierno por si las moscas. Tras un par de pintas por allí he decidido acabar en un garito muy cercano al hotel al que le había echado el ojo la noche anterior y a buena fe que no me he equivocado. PRKL es su nombre y el sitio es increíble. Una planta superior en la que tomar algo escuchando todo tipo de rock desde H.E.A.T hasta Machine Head y una planta inferior con un escenario en el que por tres euros he podido presenciar la actuación de tres bandas locales, dos de las cuales no me han dicho nada y una tercera que no queriendo ejercer de Nostradamus no creo que vayan a durar mucho tocando en garitos porque sonaban de miedo. Lástima no haberme quedado con el nombre. Lo mismo algún día me lamento de haber podido ver en un garito a una banda puntera y no saberlo.

Viendo este local te das cuenta de las bazofias con las que nos conformamos nosotros. A cualquier antro de mierda con un sonido de walkman de los noventa le llamamos un buen sitio. Cuánto nos queda por aprender. No ha estado mal para un día de transición entre concierto y concierto. Una retirada a tiempo antes de dejarme llevar por el camino de la perdición y a dormir un rato que a las seis hay que estar arriba para ir al aeropuerto. Próxima estación: Estocolmo. Otro país nuevo para mí, otra ciudad por descubrir y otro festival del que disfrutar hasta llegar al momento de la traca final con los cuatro fantásticos. Que no pare la fiesta.

Jorge Delgado

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