DIARIO DE UN METALLIBAN (PRIMERA PARTE Vol. II)

DIARIO DE UN METALLIBAN (PRIMERA PARTE Vol. II)

Sábado 31 de Mayo de 2014

IMG_20140531_182711Despertar con un día nublado pero sin lluvia y con una temperatura más que agradable en una ciudad como Estocolmo solamente puede ser calificado como un guiño del destino ante el bolaco que Metallica ofreció anoche. Como recompensa extra para los afortunados que estuvimos allí, la ciudad nos regala un día perfecto para conocerla en profundidad. Un desayuno reparador en el hotel mientras repaso mentalmente las experiencias varias del festival del día anterior y que me pone las pilas para un a priori (y todavía más a posteriori) día de mero turismo. Me sorprendo a mí mismo entonando el estribillo de “…And justice for all”, sobre todo porque la tipa estirada que tengo más cerca me mira con ansias de estrangularme como si estuviera estropeándole el desayuno. Una mirada del tigre fija a sus ojos durante unos segundos y agacha la cabecita volviendo a sus cereales. Que no es que yo sea particularmente agresivo ni destile miedo por ninguna parte, pero una cosa es una cosa y otra es que uno no pueda ni tararear en voz baja un temita sin ninguna maldad.

Cierto es que es lo único raro de todo el día porque durante el resto del tiempo no hice más que encontrarme con gentes y lugares encantadores que han hecho desde ya de Estocolmo una de mis ciudades favoritas. Es un poco osado decir esto cuando en realidad he estado aquí día y medio pero es que lo que he visto me ha gustado tanto que repetiría con los ojos cerrados y me quedaría aquí unos cuantos días más si no fuera porque tengo una cita con cuatro señores en Oslo. Un poquito más de descanso en la cama viendo más True Detective, que se está convirtiendo no solo en una compañera de viaje sino en un deleite tras otro y a media mañana ya estoy listo y equipado para ver las zonas que me han parecido más atractivas y que he señalado convenientemente en el típico mapa que los amables trabajadores del hotel me han cedido gratuitamente…si bien ellos no lo saben, porque cobraban como tres euros al cambio por él. Otra españolada más cortesía de la casa.

Ya me sorprendió gratamente anoche al volver caminando desde el Gardet Royal Park hasta el hotel, el terrible ambiente nocturno que tiene esta ciudad. Terrible no en el sentido peyorativo del término sino todo lo contrario. Cuando desde la ignorancia uno se imagina una ciudad fría, especialmente viniendo de un sitio como Madrid en el que presumimos de ambientazo, el golpe en la frente es morrocotudo. Bares y terrazas por todas partes, todos ellos abarrotados hasta los topes, multitud de gente por las calles y todo en un ambiente que parece bastante sanote. Como venía hecho migas del festival no me paré a saborearlo pero prometía muy mucho.

Salgo del hotel y decido dedicar el tiempo antes de comer para recorrer las calles más céntricas y comerciales de Estocolmo y me encuentro con una marabunta de gente paseando, IMG_20140531_193443comprando y disfrutando del buen clima que nos acompaña. Aquí no ha llegado la crisis y si lo ha hecho no se nota. Vale que las calles de Madrid también están llenas de gente pero esto se ve, se siente, flota en el ambiente. Aquí la gente compra, gasta, consume y llena todo tipo de tiendas que pueblan sus vías: ropa, zapatos, libros, música. Ni os cuento los bares y cafés, atestados de personal, muchos de los cuales eran supervivientes de la batalla de anoche, como bien denotaban las pintas y las camisetas. Me alegra descubrir además varias tiendas en el centro mismo del meollo dedicadas a la música, cosa que nosotros estamos perdiendo a marchas forzadas. Tanto en lo meramente musical, con varias tiendas de discos y vinilos en las que había hasta colas en las cajas, como en lo estético, con un par de tiendas dedicadas en exclusiva a la ropa más metalera y que estaban haciendo el Agosto con sus secciones dedicadas especialmente a Metallica con motivo de su actuación de anoche.

Tras esto, las cervecitas de rigor del mediodía, que por mucho que uno esté lejos no tiene que perder las buenas costumbres y comida en la habitación del hotel como pausa antes de iniciar una nueva ruta. Esta vez tocaba la parte más puramente cultural y tras una serie de museos y edificios emblemáticos como la Ópera, emprendo el camino hacia Old Town, un barrio sencillamente maravilloso. Después de recorrérmelo de una punta a otra varias veces, dejándome llevar por sus callejuelas llego a la conclusión de que es una de las zonas más bonitas que he visto nunca y desde luego de largo lo mejor que he visto hasta ahora en este viaje. Si no fuera por el clima, que creo que la mayor parte del año no es tan benévolo como lo estaba siendo conmigo en ese momento y porque el nivel económico de aquí está a años luz de lo que nos podemos permitir con los sueldos que tenemos, me venía aquí.

IMG_20140531_184945Me sorprende de nuevo gratamente toparme en esta zona tan eminentemente turística con varias tiendas más de música, dos de ellas dedicadas en su totalidad al metal y derivados, y que aunque estaban cerradas al ser sábado por la tarde, dejaban ver en sus escaparates una colección de rarezas digna de hacer caer las babas del más pintado coleccionista. No faltan tampoco los garitos roqueros, por supuesto, y en las terrazas sonaban por los altavoces en más de una y más de dos los distintos álbumes de Metallica, al parecer auténticos protagonistas del fin de semana de la capital sueca y no solo para mí. Después de disfrutar una pinta de Guinness en un local recomendado por ese improvisado guía metalero en el que se está convirtiendo mi desde ya idolatrado Kike, retorno a la zona céntrica dónde se encuentra mi hospedaje por una ruta distinta que me lleva a ver aún más lugares bellos y dignos de ser admirados con tranquilidad.

Ya en el silencio de la habitación del hotel me molesta profundamente tener que abandonar esta ciudad sin poderle haber dedicado más tiempo pero esta locura que me tiene en marcha es así. Al menos me llevo un recuerdo imborrable de Estocolmo, tanto en lo meramente turístico como en lo musical. Quedará en mi memoria y a Dios pongo por testigo que volveré en cuanto me sea posible. Si no lo es antes, esperaremos a que Metallica publiquen algún siglo de estos su siguiente álbum y ya tendré la excusa barata que necesito para volver a cargar con el petate y presentarme aquí de nuevo. Mientras me voy a la piltra a seguir soñando con las calles de esta preciosa localidad, sus avenidas peatonales, sus edificios a cada cuál más chulo que el anterior, etc., que mañana canta el gallo bien pronto para iniciar la jornada hacia mi próxima estación: Oslo.

Jorge Delgado

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