DIARIO DE UN METALLIBAN (PRIMERA PARTE VOL. V)

DIARIO DE UN METALLIBAN (PRIMERA PARTE VOL. V)

Jueves 5 de Junio de 2014

IMG_20140608_195111Hoy debería haber sido un día de sentimientos encontrados, mezcla de felicidad por los enormes momentos vividos tanto a nivel musical como personal y cultural y de amargura por llegar al final de esta primera etapa de la aventura, porque no será por falta de ganas de que todo esto se estirara hasta al infinito y seguir eternamente persiguiendo a esta gente en una espiral sin fin. Por desgracia me he quedado dormido y me he perdido el avión de vuelta a Madrid que tenía comprado hace meses. No sé si es culpa de la alarma del móvil que no ha sonado, yo que la he apagado y he seguido a lo mío o simplemente que el cuerpo me pedía más cama después de la paliza que llevo encima pero al final ha primado el cabreo absoluto sobre todas las demás sensaciones.

Al no tener conexión a internet en el hostal me ha tocado recorrerme calles buscando un locutorio hasta que lo he encontrado y he conseguido buscarme la forma de llegar a casa, no sin antes tener que desembolsar una cantidad tan astronómica como ridícula por ello. Es la primera vez en mi vida que me ocurre algo similar después de muchos años de viajes e incidentes varios por el camino pero me imagino que alguna vez tenía que ser la primera vez, como la hay para todo. Finalmente he conseguido una combinación que me ha llevado desde Hamburgo hasta Barcelona y desde ahí, con una mínima escala de apenas una hora en el aeropuerto de El Prat, otro vuelo a Madrid para acabar llegando a casa a las tantas de la noche sin que desapareciera la frustración por el error cometido y buscando la manera de recuperar el dinero que por este imprevisto me ha estropeado de lo lindo bastantes planes de futuro, cuando había conseguido hasta hoy no pasarme un pelo del presupuesto previsto.

De todas formas y ya un poco más en frío, tampoco pienso dejar que este incidente me nuble en absoluto lo que han sido diez días maravillosos que repetiría con los ojos cerrados del primer al último segundo. Conocer cuatro ciudades hasta ahora vírgenes para mí que me han resultado cuatro descubrimientos sensacionales y poder vivir grandísimas experiencias en unos festivales que han contado con la actuación de enormes bandas que me han hecho gozar como una perra en celo en la mayor parte de las ocasiones, bien vale un pequeño error final. Nada ni nadie me va a quitar esta experiencia vital que supone un paso más en ese intento personal de no caer en la rutina y seguir al pie del cañón mientras que se pueda, disfrutando de forma combinada de dos de mis placeres personales: la música y conocer nuevos sitios. Si siempre se dice que viajar te abre la mente, solo puedo corroborar tal afirmación después de diez jornadas en las que ha habido de todo y en la mayoría de las ocasiones bueno.

En lo estrictamente musical me quedo con los franceses Gojira demostrando que el futuro de la vertiente más cañera del metal está en sus dedos. La confirmación de Ghost como una banda tremendamente innovadora y muchas veces injustamente incomprendida, a pesar de que los orígenes de su propuesta singular no sean más que una recuperación de un estilo al que se creía caduco. La deuda saldada por dos veces con Danzig, a los que no he disfrutado solamente por una cuestión de cariño o nostalgia sino porque son más que capaces de ofrecer conciertos alucinantes a estas alturas. Los conciertazos de los norteamericanos Mastodon, borrándome de un plumazo las dudas que me habían dejado anteriormente y demostrándome que con un buen sonido son capaces de machacar al personal como mínimo igual que cualquier otra banda. Y la ambigüedad que me han provocado Slayer, aburriéndome por momentos con su actitud y haciéndome ver las estrellas en otros con su absoluta precisión milimétrica a la hora de destrozar las neuronas del público. Una dualidad que me temo permanecerá en mi subconsciente aunque seguramente se acabe imponiendo la parte positiva del asunto.

¿Y qué decir de Metallica?. Evidentemente eran la razón y la excusa fundamental de este periplo y ya he reconocido muchas veces que no soy objetivo al respecto, pero tratando de ser lo más imparcial que pueda, solamente puedo agradecerles los maravillosos cuatro espectáculos que he podido presenciar, el enorme sonido que han tenido en todos ellos, su interpretación de los temas más solicitados por la audiencia que por supuesto han incluido sus fallos y sus errores como solamente cuatro seres humanos pueden cometer, pero que no han hecho más que darle aún más sensación de realidad y de verdad a lo que hacen. El burro del que no me va a bajar nadie al respecto de que disfrutan sobre un escenario más de lo que probablemente nunca lo hicieron por más que su condición física o instrumental pueda ser inferior a la que tuvieron hace muchos años. Pero eso se suple con otros intangibles propios solamente de maestros en lo suyo y músicos como la copa de un pino por más que le pese a mucha gente. Es imposible saber los años que les quedan pero a imagen y semejanza de esos vinos de categoría superior que solamente mejoran con el tiempo, es difícil ver a estas alturas a una banda permanecer sobre el escenario dos horas y veinte minutos al nivel que ellos consiguen.IMG_20140608_195410

Y es que son varias décadas ya y eso conlleva otro dato que me ha resultado muy curioso y que es la cantidad de padres y madres a las que he visto acudir a los conciertos acompañados de sus pequeños y no tan pequeños hijos, sobrinos, etc. Desconozco la razón por la que en este país no se ven este tipo de cosas tan a menudo pero por ahí fuera (y esta ocasión solamente ha sido una más de las muchas que he podido comprobarlo) tienen una tendencia enorme a trasmitir la importancia de la música a las nuevas generaciones y qué mejor forma de hacerlo que llevarles a conciertos. Les plantas unos cascos para no dañar demasiado sus todavía tiernos oídos y se lo pasan como enanos, nunca mejor dicho. Quizás en cinco años odien esta historia y lo suyo sea el gitaneo-electro-jazz-funk-disco-swing o quizás se está sembrando el germen que dará lugar a la siguiente rock star de los próximos veinte años, ¿quién sabe?….¿Lo peor de la experiencia?, pues aparte del detalle final del vuelo, solamente que haya pasado tan rápido después de tantos meses de preparación y que sea imposible por tiempo y dinero seguir así sin parar. ¿Lo mejor?, que en apenas tres semanas estoy de nuevo en la carretera, que todavía queda mucho que vivir y contar. Nos vemos en los aeropuertos…digooooo, en los bares.

 

Jorge Delgado

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