SONISPHERE ROMA

 

Martes 1 de Julio de 2014

 

ROCK IN ROMA – SONISPHERE ITALIA (METALLICA + ALICE IN CHAINS + VOLBEAT + KVELERTAK)

 

metallica_rock_in_roma_2014No se me ocurren demasiadas razones lo suficientemente buenas como para justificar despertarse un martes a las tres de la madrugada, pero de las pocas que se me vienen a la cabeza, la más interesante sin duda es la posibilidad de iniciar la segunda parte de esta aventura/locura que el aquí firmante planeó con nocturnidad y alevosía durante los meses precedentes. Persigamos a Metallica por media Europa. Suena bien, ¿no?. Pues mejor es aún cuando se vive y se siente. Con ese pensamiento y el recuerdo de los gozos y placeres que me proporcionó la primera parte de este periplo hace escasamente un mes, me dirijo a esas horas intempestivas hacia el aeropuerto para iniciar una peregrinación que en esta ocasión me va a llevar a ver seis conciertos de los protagonistas de este diario más otro porrón de shows de diferentes bandas, especialmente gracias a la asistencia durante dos jornadas a la edición británica delSonisphere, pero eso ya vendrá más adelante. No adelantemos acontecimientos.

 

Tras un vuelo de lo más cómodo y entre cabezadas constantes que no pasan de meros intentos de conseguir dormirme sin lograrlo, gracias entre otras cosas a la inestimable colaboración de un niño de unos 4-5 años de edad sentado en mi misma fila y al que supongo de natural hiperactivo teniendo en cuenta como se comporta a semejantes horas de la madrugada, llegamos al aeropuerto de Roma Ciampino, aeropuerto secundario de la ciudad y dedicado a las compañías de bajo coste, pero que en teoría nos venía de lujo porque está bastante cerca del lugar donde va a tener lugar el festival. Digo en teoría porque si querías ahorrar todo lo posible y escoges el transporte público para desplazarte, lo que en teoría debían ser 30 minutos se ha convertido en hora y media. En fin, cosas que pasan, tampoco se podía entrar al hotel hasta las 14:00, así que hemos aprovechado para tomárnoslo con calma y refrescarnos mientras tanto. Tras una buena ducha dado el calor que aprieta de lo lindo y una comida frugal nos dirigimos hacia el hipódromo en un paseo de no mucho más de un cuarto de hora.

 

El recinto del hipódromo no presenta mayores dificultades para acceder a él y en un abrir y cerrar de ojos me encuentro, junto con un amigo que me acompaña solamente en esta parada italianaIMG_20140701_162233 del itinerario, dispuesto a recibir una buena sesión de decibelios y con esos nervios que a pesar de años y años de acudir a conciertos y festivales, a uno siempre se le desatan en el estómago cuando avecina que lo que le espera por delante puede ser de órdago. Al lado del túnel de refresco para asistentes esperamos al grueso de la plantilla de Tremors, auténticos culpables de todo esto, incluyendo que algunos os estéis tragando estos tochos infumables, y a los que había ganas de verdad de ver y estar con ellos después de un (siempre) largo tiempo sin vernos. Dados los saludos, abrazos y besos correspondientes, empezamos a refrescar el gaznate desde pronto y nos disponemos a disfrutar de la primera banda del día.

 

A falta de un horario confirmado, las malas lenguas que circulan por internet hablaban del comienzo a las 17:00 de la actuación de Kvelertak, pero lo cierto es que no se oía mucha actividad procedente de la zona en la que estaba situada el escenario, que nos quedaba de espaldas en ese momento y el murmullo parecía más la típica música de fondo mientras se preparan los bártulos que el hecho de que el concierto ya hubiera comenzado. Oh sorpresa, cuando acercándonos al escenario comprobamos que la actuación ya está en marcha y los noruegos ya están dándole cera al asunto. Debimos de perdernos un par de canciones y nos dio tiempo a ver unos 25 minutos de actuación por parte de un grupo que definitivamente no son un hype del momento sino una banda con todas las letras (y en mayúsculas).

 

Desgraciadamente el sonido fue bastante pobre durante su actuación, sobre todo en lo referente al volumen, pero ello no fue óbice para que comprobáramos el estado actual de las cosas en el seno de la banda: sublime. Siendo una banda en mi opinión mucho más de espacios cerrados que de grandes festivales, como ya pude comprobar hace unos meses en el Desertfest de Berlin, saben moverse como pez en el agua y a base de disparar sin solución de continuidad un cañonazo tras otro hacen que una actuación ya corta de por sí se te haga un suspiro. Su propuesta no alcanzará nunca a llenar estadios ni pabellones pero si hay que poner el futuro de este asunto en manos de alguna banda, ellos estarían sin dudarlo entre las primeras opciones. Quizás como presagio de ello, su cantante Erlend Hjelvik acabó la actuación ondeando una enorme bandera curiosamente durante la interpretación del tema que lleva el mismo nombre que la propia banda.

 

Ya nos había dado tiempo a comprobarlo brevemente pero en el impasse de tiempo que transcurrió hasta la aparición de Volbeat pudimos comprobar por enésima vez que la organización/distribución italiana de los festivales es inmensamente parecida a la española, siempre en los peores aspectos por supuesto. Recinto demasiado pequeño para tanta gente, las torres de luz y sonido demasiado cerca del gigante escenario y que dificultaban la visión, pocos servicios, muchas colas en determinados momentos, etc. Las típicas quejas que todos tenemos cuando vamos a un festival local y que en Italia por desgracia es un denominador común, como ya he podido vivir en anteriores ocasiones. Afortunadamente somos un público al que ciertos reveses, más allá de molestarnos lo suyo, no nos impiden disfrutar del fondo del asunto, así que entre dimes y diretes, cuando nos quisimos dar cuenta los daneses estaban dispuestos a darnos su enésima lección.

 

He perdido la cuenta ya de las veces que les visto en directo, gracias en buena medida a los empujones que desde sus comienzos les ha dado Metallica y especialmente Lars Ulrich, llevándoselos constantemente con ellos por cualquier esquina del globo. Una vez más y como en todas las anteriores, lo que nos han ofrecido ha sido ese espectáculo de rock ´n´ roll metalizado que les ha hecho tan característicos y distintos del resto en los últimos años y que les ha aupado a los puestos más altos no solamente en cuanto a venta de discos o aclamación popular, sino incluso en las listas de esos festivales que hace unos años les acogían en su parte media/baja y en los que ya han conseguido incluso ser cabezas de cartel en más de uno. Su trabajo les ha costado, pero una trayectoria plagada de grandes álbumes y mejores conciertos tenía que verse recompensada como se merece. (Ver vídeo)

 

 

 

En un repertorio que rozó la hora de actuación tuvieron tiempo para tocar temas de su más reciente álbum como “Lola Montez”, “Doc Holliday” o “Dead but rising” y entremezclarlos con otros ya clásicos de sus dos obras precedentes, como “Still counting” o ese enorme final con uno de mis temas favoritos a nivel personal, como es “The mirror and the ripper”. Guiños a sus comienzos con “Radio girl” y “Sad man´s tongue” con su sempiterna alusión al gran Johnny Cash y sesenta minutos aprovechados al máximo dándole al personal exactamente aquello que había venido a buscar. Gran entrega sobre el escenario en la que curiosamente era la primera actuación de la banda, no en suelo italiano, pero sí en la ciudad de Roma. Extraño hecho cuando hablamos de la capital de un país y sobre todo cuando Volbeat es un grupo que gira sin parar por toda Europa, pero si Michael Poulsen lo dijo será por algo. Él sabrá mejor que yo dónde ha tocado y dónde no. Su labor fantástica como de costumbre, arropado por esa sólida base rítmica que tantos años lleva junta y con un Rob Caggiano al que se le ve muy integrado en el grupo, tal y como ya pudimos comprobar en su última visita por nuestras tierras el otoño pasado y del que antes de morirme tengo que averiguar qué demonios lleva debajo de ese gorro de lana que no se quita ni para dormir, da igual que sea invierno o haga un calor considerable como el de hoy.

 

Un rato más de espera amenizado por conversaciones de lo más variopinto y cerveza en cantidades industriales nos lleva hasta la aparición en escena de los norteamericanos Alice in Chains. Uno de los pocos grupos en este planeta por los que uno está dispuesto a desplazarse a donde sea, cosa que ya había hecho en al menos tres ocasiones anteriormente (Dublín, Paris y más recientemente Londres para la presentación de su último álbum y de la que podéis encontrar reseña aquí en Tremors) y resulta que me los encuentro como teloneros principales de Metallica en estos seis conciertos. Para mí esto es un sueño húmedo de muchos años hecho realidad y la primera de esas seis veces no ha sido más que el comienzo del orgasmo más largo de la historia, un orgasmo que a poco que se de normal el resto de la gira, ha comenzado hoy en Roma y terminará en Varsovia dentro de 10 días. Y sin necesidad de recurrir a la Viagra oigan….

 

Con la suerte de poder presenciar no el típico concierto cortito del telonero sino prácticamente una actuación completa de los de Seattle, que les tuvo hora y cuarto sobre las tablas del gigantesco escenario y en la que tuvieron hueco para todas las etapas de la banda, tanto la añorada primera fase cuyo principal protagonista ya no se encuentra con nosotros (Layne Staley) como esta nueva etapa que inauguraron con su pletórico disco de retorno “Black gives way to blue” y que continuaron el año pasado con la publicación del más controvertido (aunque para mí grandioso) “The devil put dinosaurs here”. La figura de William Duvall sigue despertando polémica y de verdad que uno no acaba de entender la razón. Puedo comprender y comprendo a los seguidores de Staley, entre los que yo me encuentro, pero estamos en 2014 y Duvall es un frontman más que decente, por su gran interpretación vocal, por su labor instrumental a la guitarra y porque hace tiempo que se soltó sobre el escenario y no es aquel desconocido apocado que se podía ver en sus primeros conciertos. Un sonido que ya ha sido más que destacable, en una tarde/noche que ha ido de menos a más en ese aspecto para un repertorio de toma pan y moja. (Ver vídeo)

 

 

 

A Jerry Cantrell se le ve mucho menos activo que en el pasado, en cuanto a entrega o movilidad (ha sido cortarse el pelo y desaparecerle la fuerza al más puro estilo Sansón), pero es que a este tipo lo que le pido no es que de saltitos sino que me fría los sesos con esos riffs y esas voces que solamente él es capaz de producir y de eso va sobrado el tipo. Con una sola mano, ciego y haciendo el pino seguiría dándole mil vueltas a la mayoría de los devoraescalas de este planeta llamado música. De la labor al bajo de Mike Inez y de Sean Kinney a la batería no me atrevo a decir nada más de lo que ya he dicho en anteriores ocasiones, hace tiempo que se me acabaron los calificativos hacia ellos. ¿Temas destacados? Pues aparte de todos y cada uno de los que han tocado, mención especial a lo bien que se integran las composiciones nuevas con las antiguas, la dedicatoria especial de “Nutshell” a los dos miembros que pasaron por la banda y que fallecieron (tanto el mencionado Staley como el bajista Mike Starr) y un trío final compuesto por “Down in a hole”, “Would?” y “Rooster” por el que muchos venderían su alma al Diablo simplemente por acercarse a poderlo componer alguna vez. Si esto sigue en esta línea no sé que va a ser de mí…

 

Según se acerca el momento culminante de la noche vuelven los retortijones al estómago que solamente se calman a base de cerveza y tabaco (una combinación de lo más sana para el organismo) y llega el triste momento de separarse de la manada para buscar la mejor ubicación posible para ver el espectáculo principal. Dadas las características del recinto y la marabunta que allí nos hemos reunido no era labor fácil de llevar a cabo pero finalmente y aunque un poco más esquinado de lo que me hubiera gustado, localizo un sitio desde el que la visibilidad es buena y en el que la espera se me hace eterna, condición habitual por otra parte cuando estás deseando que empiece algo a lo que le tienes muchas ganas. Lo siento, pero por mucho que la ciencia me contradiga, sigo pensando que el tiempo no corre igual en todos los momentos.

 

Con un leve retraso de diez minutos comienza a sonar el tema de AC/DC que los acérrimos sabemos es preludio de que aquello está a ese tema de empezar y el final de la canción coincide con la presentación de esta gira “Metallica by request” mediante un pequeño vídeo de apenas tres minutos que mezcla ese humor, ironía y ese espíritu de reírse de uno mismo del que la banda siempre ha hecho gala desde sus comienzos. Damos paso a la bendita introducción que supone “The ecstasy of gold” y a partir de ahí se apagan las luces del globo terráqueo, la humanidad desaparece y solamente quedamos Metallica y yo. Habiendo reconocido desde el mismo inicio de esta ruta que me resulta difícil criticar a una banda que me lo ha dado todo y que me provoca sentimientos y sensaciones que nadie más en este mundo consigue, tampoco tengo la venda en los ojos y puedo hablar sin tapujos de errores cometidos en el pasado, comportamientos erráticos e incluso actuaciones flojas, siempre en el marco de una conversación seria y no con los argumentos de patio de colegio que se suelen usar para masacrar a esta banda. Pero es que este año no toca. Es que en esta gira están pletóricos por más que le pese a muchos. Es que hasta los comentarios que he leído por ahí de gente que sé de sobra que no les soporta y les ha tocado verles por una u otra circunstancia han sido elogiosos y reconociendo lo que habían visto por encima de sus filias y fobias. (Ver vídeo)

 

IMG_20140701_162804Además a estas alturas poco me importa o interesa la opinión de los demás, para que nos vamos a engañar. Ande yo caliente y ríase la gente, que decían los clásicos. Ya tuve la ocasión de comprobar en el primer tramo el estado de forma que traían y este primer concierto de Roma no ha sido sino la constatación de que el mes de parón no les ha afectado en absoluto. Saliendo a por todas desde el segundo uno con ese cuarteto de canciones que se han convertido en punto de referencia de esta gira en base a las votaciones unánimes en la mayoría de los casos de las distintas audiencias de los distintos países: “Battery”, “Master of puppets”, “Welcome home (sanitarium)” y “Ride the lightning”. Teniendo en cuenta la calidad que atesoran estas canciones de por sí y la interpretación de las mismas que han llevado a cabo, si a estas alturas no estabas con la babilla colgando o al menos con los cinco sentidos focalizados en el escenario, lo mejor es que te hubieras retirado ya para casita para evitar aglomeraciones y estar descansadito para el día siguiente criticar de manera furibunda. Con un Hetfield muy bien vocalmente y un para mí sorprendente Lars Ulrich, cuya infame coletilla contribuye cada vez más a su aspecto de homeless y que contrasta con el estado físico en el que se encuentra y que le está permitiendo marcarse un repertorio de temas clásicos que alcanza las dos horas y veinte minutos de una forma más que envidiable y completa de la que muchos pensarían que fuera capaz todavía de hacer. Quien tuvo retuvo amigo. Más de lo mismo por parte de un Kirk Hammett cuya tendencia a improvisar solos se ha visto reducida notablemente y un Trujillo cuya labor es absolutamente intachable e inmaculada desde el primer día que entró en el grupo.

 

Tras la calma que supone “The unforgiven” viene la tempestad desatada de “Lords of summer”, ese tema nuevo contra el que mucha gente se lanzó a despotricar a los dos minutos de que saliera en Youtube una cutre grabación de móvil de sonido más que discutible y que para mí se ha convertido en la auténtica sorpresa de la gira. Un tema que reúne todo lo mejor de Metallica y de sus diferentes épocas y que en vivo suena de escándalo, adaptándose sin problemas con el resto del setlist sin fisura alguna. “Es que suena a refrito de Metallica”, he llegado a leer. ¿Y a qué cojones quieres que suene?, ¿a refrito de One Direction?. ¿A qué suenan los temas nuevos de Motorhead, Maiden, Judas, Rammstein, Slipknot, Journey o cualquier otra banda que podáis mentar?…¿a Mocedades?. Me indigno pero ya me callo que me desvío con mucha facilidad del asunto. De ahí hasta el final de la primera parte del show no dejan de caer los temas más deseados por el respetable: “For whom the bell tolls”, “…And justice for all”, “Fade to black”, “One”, la siempre grandiosa instrumental “Orion” dedicada a la memoria de Cliff Burton y temas que son presentados por algunos de los miembros del Metclub afortunados con el meet&greet que además de conocer a la banda les permite ver el concierto entero desde los laterales del escenario. Final esperado con “Nothing else matters” y la extra manoseada pero siempre efectiva “Enter sandman”, para retirarse brevemente antes de volver a escena. (Ver vídeo)

Turno entonces para ese bis de tres canciones que comienza con un atronador “Creeping death” y en el que me sorprende ver una novedad respecto a la primera parte de esta gira, y es que en la conocida parte central en la que el público canta al unísono “Die, die, die…” salen a escena esos fans que están en los laterales del escenario para corear ese cántico al micrófono como si de un miembro más de la banda se tratara. No me quiero imaginar lo que se debe sentir saliendo a un escenario frente a 50.000 personas a corear esa parte en un micro. Se me revuelven las neuronas solo de escribirlo, solamente superado por la envidia que me provoca. Llega el momento del voto del día, ese tema que puede ser elegido entre los tres que han quedado más cerca de entrar en el setlist final y en el que yo tenía la confianza absoluta de que la triunfadora iba a ser “Whiskey in the jar”, como por otra parte había comentado antes con la auténtica jefa y mandamás de Tremors y que esperábamos como celebración de su cumpleaños del día siguiente. Para sorpresa mía, teniendo en cuenta las experiencias previas y la dura competencia de un clásico como “The four horsemen”, la triunfadora fue finalmente “Fuel”, que tampoco es de extrañar dado que es un tema que en directo pone las pilas al más pintado. Final apoteósico con “Seek and destroy” y ovaciones y aplausos que se alargaron varios minutos hasta que la banda desapareció de escena rumbo a la siguiente cita.

Destacar una vez más el sonido atronador que han tenido. Si en algo invierten pasta es en satisfacer a la gente que acude a sus conciertos y poca queja podrá haber a nivel auditivo (por la potencia y la nitidez del audio) o visual (las enormes pantallas de vídeo que adornan el escenario tanto en los laterales como en la parte central que permiten la visión del concierto desde cualquier rincón). Dicen que hay tres versiones para toda historia: la mía, la tuya y la verdadera. Ni habrá sido tan tremebundo como a mí me ha parecido ni tan desastroso como los habitualeshaters desearán que lo haya sido. Dejaré que sean los compañeros de esta aventura romana los que os den su opinión y me refrenden o me contradigan, que para eso estamos. Yo solamente sé que he vuelto a presenciar una actuación soberbia, digna de la banda que la interpretaba y que se me hace difícil pensar en cómo se puede mejorar lo vivido hoy en el hipódromo de Capannelle. Por Metallica y por las otras tres bandas que han redondeado un cartel perfecto. Hablad ahora o callad para siempre. Cinco de diez, todavía me queda por gozar la mitad del pastel.

 

Jorge Delgado

 

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