DIARIO DE UN METALLIBAN (SEGUNDA PARTE VOL.VII)

 

DIARIO DE UN METALLIBAN (SEGUNDA PARTE Vol. VII)

 

Jueves 3 de Julio de 2014

 

IMG_20140704_103918Dada la lejanía del hotel al centro de la ciudad y al hecho de que mi vuelo hacia Suiza no sale de Ciampino como en la ida sino de Fiumicino, que está situado bastante más lejos, no me queda más remedio que levantarme antes de lo que me hubiera gustado para ir con el tiempo suficiente para evitar imprevistos, aunque dado que el vuelo no era hasta las 13:30 horas, tampoco es que haya tenido que despertarme excesivamente pronto, pero la paliza acumulada ayer recorriendo la ciudad requería de un tiempo mayor de descanso. Vuelvo a devorar el buffet del hotel y tras terminar de recoger los bártulos y pagar la cuenta, me dirijo sin prisa pero sin pausa hasta el otro aeropuerto de Roma. Un autobús y unas cuantas paradas de metro me dejan en la estación de Termini, desde la que sale un tren que me lleva directo a Fiumicino. Es curioso disfrutar de un buen capuccino y fumarse un par de cigarros en la puerta de dicha estación deleitándome con el espectáculo gratuito mientras espero que llegue la hora de que parta mi tren.

 

Cuidado que las estaciones de tren y sus alrededores suelen ser de lo menos recomendable en casi cualquier ciudad del mundo, según mi propia experiencia de años viajando me ha hecho comprobar, sobre todo por la aglomeración de personajes de dudosas intenciones que se suelen acumular allí junto con todos aquellos a los que por unas u otras razones la vida les ha tratado mal y han acabado llevando sus cuatro trastos a cuestas por las calles y que suelen tener en las estaciones de tren un punto de referencia y encuentro común. Pero lo de Termini supera todo lo que había visto hasta ahora. Una sensación de inseguridad total en cuanto te despistes lo más mínimo te invade a cada paso que das. La estación está tomada por buscavidas que aprovechan cualquier momento para colártela. Incluso dentro de la estación, donde hacen cola para “asesorar” a los que intentan comprar un billete en las máquinas expendedoras exigiendo después a gritos su impuesto revolucionario por su inestimable ayuda. Pasando por las ya conocidas por aquí gitanas rumanas que persiguen en grupos más que numerosos a todo aquel incauto que se les pone a tiro. Y eso a pesar de que la estación está plagada de policías que no paran de meterlas en furgonetas a puñados para que en cuanto arrancan aparezcan otras tantas o más por la esquina de al lado. Y vuelta a empezar el proceso. Alucinante.

 

Con la maleta a buen recaudo subo a mi tren y me dirijo al aeropuerto sin más contratiempos. Paso el control y doy una vuelta por allí esperando a que confirmen la puerta de embarque de mi vuelo a IMG_20140703_195037Basel. Después de lo visto en Termini uno piensa que se ha librado de lo peor, hasta que llegas al aeropuerto y te das cuenta de que en todas partes cuecen habas. Acercándose peligrosamente la hora del embarque y sin que las pantallas reflejen en ningún momento la puerta empiezan a cundir los nervios y es hora de buscar un puesto de atención de Easyjet en el que faciliten alguna información. Casualmente, no hay ninguno. Me dirijo entonces al punto de información general del aeropuerto y allí me comentan que me dirija a otra zona diferente, ya que ha cambiado y que el número concreto lo confirmarán en breve, pero que en cualquier caso permanezca atento a la pantalla (al más puro estilo Telecinco), la cual por cierto sigue indicando la misma zona y no la que me acaban de informar.

 

Tras media hora más de espera en la que ni confirman puerta ni cambia nada en la pantalla por más fijamente que la mirara con mis poderes extrasensoriales, vuelta de nuevo al que ya empieza a ser mostrador de desinformación y la novedad ahora es que el vuelo tiene dos horas de retraso y ninguna zona ni puerta confirmada. Cojonudo. Lo primero que se me viene a la cabeza es el concierto, que afortunadamente es mañana, con lo que por muy mal que se pueda poner la cosa, hay tiempo de sobra. Como ya nadie se fía de nada, todos los pasajeros del vuelo andamos revoloteando alrededor del mostrador en espera de nuevas noticias y después de que nos dijeran que el retraso sería todavía mayor, de repente y saliendo nadie sabe muy bien de dónde, aparece por arte de birlibirloque un avión de Easyjet y nuestra pantalla amiga refleja ya una zona y una puerta concreta. Al final han sido cuatro horas de retraso en uno de los lugares más aburridos que pueda existir, no por Fiumicino sino por cualquier aeropuerto en general, pero el vuelo resulta muy cómodo y de lo más tranquilo y en hora y pico aterrizamos en Basel.

 

IMG_20140703_210421En un abrir y cerrar de ojos te plantas desde el aeropuerto en el centro de la ciudad, porque está cerca y sobre todo porque el transporte es rápido, eficaz y constante. Primera buena impresión. Al llegar más tarde de lo previsto, aplazo el turismo para la mañana del festival y me dedico a dar una vueltecilla por las calles más céntricas que rodean al hostal en el que me alojo y que me encuentro repletas de bares y terrazas atestadas de gente que aprovecha el buen clima reinante y la temperatura más que agradable para las horas que son. Calles y locales engalanados con motivos futbolísticos de todo tipo dado el mes de Mundial en el que nos encontramos y unas cervezas que sientan de maravilla y ayudan a paliar el extraño día de viaje. Llama la atención la mezcla absoluta de nacionalidades que se da en la ciudad y lo rápido que puedes pasar en una terraza de escuchar hablar francés a tu derecha, alemán a tu espalda, italiano a tu izquierda o inglés a la gente que pasea por la calle. Supongo que es lo que tiene Suiza, un país situado en un lugar estratégico al que rodean varios países y con un nivel de vida atractivo para gente de lugares más lejanos.

 

Los locales cierran pronto, al menos para lo que estamos acostumbrados, pero tampoco hay ganas de mucho más, que mañana toca turistear desde primera hora para luego acudir al festival a primera hora de la tarde. Un vistazo rápido a internet gracias a la conexión wifi gratuita del garito inglés en el que me encuentro me indica que mañana habrá buena temperatura pero que se avecina tormenta por la tarde/noche. Con la idea de no olvidarme el chubasquero mañana me retiro a mis aposentos a cenar algo mientras continúo degustando esa maravilla de serie protagonizada por el nunca suficientemente valorado Steve Buscemi mientras que en las calles no se escucha un alma, a pesar de no ser tarde y encontrarme alojado en pleno centro de la localidad. Por mucha mezcla que haya el carácter de la zona se acaba imponiendo y dan casi hasta ganas de bajar el volumen de la serie por si a alguien le puede molestar, dado que la buena temperatura anima a dormir con las ventanas abiertas. Si quieren que me digan algo, pero no puedo disfrutar de semejante obra a bajo volumen y además he venido aquí para que mañana me taladren los tímpanos cuatro bandas, así que ya me contarás…

 

 Jorge Delgado

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s