SONISPHERE SUIZA

 

Viernes 4 de Julio de 2014

 

SONISPHERE SUIZA (METALLICA + ALICE IN CHAINS + AIRBOURNE + KVELERTAK)

 

Soni_Switz300Despierta Basel con un cielo cubierto que de vez en cuando deja entrever rayos de sol. Una buena temperatura y un ambiente idóneo para hacer turismo. Es una ciudad no demasiado grande que se puede recorrer perfectamente a pie, a pesar de que la red de transporte público que la cubre es absolutamente espectacular, gracias a un servicio de tranvía que atraviesa de una esquina a otra y con una frecuencia envidiable. Me encuentro con una ciudad realmente agradable para pasear, repleta sobre todo de museos de toda condición (clásicos y modernos), aunque lo que al final me acaba atrayendo más es cruzar el Rin por alguno de sus numerosos puentes y dar un paseo recorriendo cualquiera de sus orillas deleitándote con la vista que proporcionan tanto los edificios monumentales como el propio río. Ahí se puede invertir buena parte de la mañana, haciendo pequeños descansos en lugares habilitados para ello y comprobar como incluso más de un atrevido se baña en el mismo y aprovecha la corriente para nadar y hacer una buena sesión de ejercicio.

 

La verdad es que el ambiente que se respira es de total tranquilidad, seguridad y de un buen nivel de vida. Las caras de los transeúntes denotan alegría y no hay esa sensación de prisa, estrés y desesperación tan propia de otras urbes mucho más grandes. Creo que aquí la gente en general debe vivir bastante bien. Tras visitar un par de museos y seguir paseando por las estrechas calles de algunas zonas retorno al hotel con una excelente imagen en la retina. No es la ciudad más bonita del mundo pero desde luego es un sitio que merece la pena visitar aunque sea por un breve espacio de tiempo. Curiosamente es el lugar hasta ahora en el que menos ambiente de concierto me he encontrado y salvo algunos despistados como yo a los que se les notaba a la legua a qué habían venido aquí, no parecía como sí me he encontrado en otras etapas anteriores de esta aventura que hubiera un festival ese día al que acabarían acudiendo decenas de miles de personas hasta casi abarrotar el estadio de fútbol en el que iba a tener lugar.

 

A pesar de tener asiento asegurado en grada decido acudir un rato antes de la hora prevista del inicio de los grupos, que siempre me gusta observar el ambiente previo a los conciertos que se respira en las distintas ciudades y países que voy visitando. Tras un breve viaje en tranvía que me coge en la puerta del hostal y me deja en la puerta del estadio en apenas 15 minutos me encuentro con unos alrededores atestados de gente en lo que ahora sí es un genuino ambiente de festival. St. Jakob´s Park es un estadio curioso porque al tener un centro comercial enorme integrado en su propia fachada apenas tiene vista de estadio como tal desde fuera, al menos desde el lateral en el que me encuentro al bajar del tranvía que coincide con la puerta por donde debía acceder a mi localidad. Imitando al público local (y no tan local) degusto alguna cerveza de nombre impronunciable en un parque cercano a un precio bastante más económico que el que más tarde me encontraría dentro del campo y gracias a lo cual hay una buena cantidad de puestos ambulantes haciendo su particular Agosto. Sí, Suiza es un país caro, las cosas como son. No es la salvajada que me encontré en Escandinavia hace unas semanas pero tiene lo suyo también.

 

Se acerca la hora del comienzo de la actuación de Kvelertak, así que encamino mis pasos hacia mi asiento y me encuentro con una localización perfecta en un lateral del estadio pero en la zona baja y cercana al escenario. Son las ventajas de comprar las entradas para estos conciertos con localidades sentadas numeradas unos días antes que el resto de la humanidad gracias al Club oficial de Metallica. Algo que podéis comprobar en los vídeos que grabé y que acompañan esta crónica. Con poca gente todavía dentro empieza la actuación de los noruegos, que cuentan con la misma media hora que tuvieron en Roma y que en esta ocasión sí puedo presenciar de principio a fin. El setlist es el mismo pero mucho más disfrutable gracias a un sonido bastante mejor del que tuvieron en tierras italianas a pesar de ser un estadio de fútbol en el que el sonido tiende a perderse por todas partes. No es la avalancha que más tarde vendría con los dos últimos protagonistas de la jornada pero es más que aceptable. (Ver vídeo)

 

 

 

Comienzan su particular descarga con dos temas como “Apenbaring” y “Spring fra livet” que ya dejan clarinete desde el principio por dónde van los tiros y durante esos treinta minutos bombardean a los pocos presentes sin concesiones a la IMG_20140704_162838galería con un tema tras otro como si el estadio ya estuviera lleno. Su propuesta puede ser difícil de asimilar para alguien que no los haya escuchado nunca por su particular mezcla de estilos y eso se refleja en las caras de algunos de los que me rodean y que están a otras cosas que no son el concierto pero yo disfruto y mucho de una actuación tan breve pero tan intensa que sirve como aperitivo más que apetecible para lo que viene por delante. Una entrega total por parte de los seis componentes de la banda y una puesta en escena que resulta apabullante en un local cerrado y que se difumina un poco en espacios abiertos pero sin perder en ningún momento su verdadera esencia. Altamente gozable. (Ver vídeo)

 

 

 

Tras la obligatoria pausa para el cambio de equipos, que incluye la colocación del telón de fondo con la imagen de la portada del último álbum de Airbourne y que por alguna razón desconocida deciden quitar minutos antes de que salieran a escena (aunque la ventolera que se levantaría más tarde me respondió la pregunta), me encuentro de nuevo ante estos australianos abanderados en los últimos años de la resurrección del hard rock y el rock ‘n’ roll más clásico en su vertiente más salvaje. Herederos de la primera etapa de sus compatriotasAC/DC, lo cierto es que sin inventar la rueda han conseguido un éxito internacional que puede parecer sorprendente pero que justifican en cada una de sus actuaciones, al menos todas las que yo he podido presenciar hasta ahora. Sus tres discos repiten fórmula y es posible que llegue el momento en que el cansancio del público pueda llegar a manifestarse pero de momento se encuentran en un estado álgido que les permite ofrecer espectáculos dignos de ver. (Ver vídeo)

 

 

 

La garra, la potencia y la energía que transmite su indiscutible líder, el guitarra y vocalista Joel O’Keeffe, están muy lejos de ser igualadas por muchos de los actuales frontmen que uno está acostumbrado a ver y sin duda es el punto fuerte sobre el que se asienta la actuación de la banda que en el resto de sus componentes no hay muchos peros que ponerles pero que no destacan especialmente por sí solos sin la brillantez del mencionado Joel y la fuerza que entre todos logran darle al conjunto. Con unos 45 minutos de concierto, les da tiempo a repasar temas de toda su discografía a un gran nivel musical y con un excelente sonido y esto se ve refrendado por la respuesta de una audiencia que ya es bastante más numerosa que con la anterior banda. Un par de peros si me voy a atrever a ponerles. El primero es esa tendencia a alargar en demasía determinados temas, sobre todo cuando cuentas con poco tiempo y podrías aprovecharlo para tocar alguna que otra canción más. El segundo, que ciertos comportamientos escénicos (como el archiconocido autoaplastamiento de lata de cerveza contra su propia cabeza por parte de O´Keeffe), se están empezando a convertir en algo demasiado manido y dado que se trata de una banda que no para de girar y girar por todas partes, quizás deberían empezar a pensar en abandonarlos o sustituirlos por trucos nuevos, porque corren el peligro de empezar a oler a rancio demasiado pronto. Dicho esto, no quita para que el concierto fuera más que bueno y que los ratos que pasé con temas como “Ready to rock”, “Too much, too young, too fast”, “Girls in black” o “Runnin´ wild” hicieran de su acto de presencia en escena un santiamén altamente atractivo. (Ver vídeo)

 

 

 

Realmente no hubo un retraso especial en la salida al escenario de los norteamericanos Alice In Chains, por lo que me ha sorprendido que solamente actuaran unos 50 minutos. Después de venir de un concierto casi completo como el que pudimos ver en Roma, este tiempo se me antoja demasiado corto pero supongo que serán razones logísticas o de organización del festival las que les han hecho disponer de una cantidad inferior de tiempo para presentar sus temas. Lo cierto es que ya sea en largas dosis como en cortas, su puesta en acción es tan enorme que poco se les puede echar en cara. Aún con la eliminación obligada de temas que uno considera imprescindibles a nivel particular se les ha quedado un setlist corto pero impecable. Han sido 9-10 temas que han despertado el interés del ya más de medio estadio presente durante su show gracias a la enorme labor que desarrollan sus cuatro componentes y al sonido impecable que nos han ofrecido desde el comienzo. (Ver vídeo)

 

 

 

Así a vuelapluma recuerdo “Them bones”, “Hollow”, “Again”, “Man in the box”, “Would?” o “Rooster” y aunque faltaran temas a porrillo, ya les gustaría a más de uno y de diez mil grupos contar en su haber con temas de la calidad de los mencionados. La banda enchufada desde el principio y una buena respuesta por parte del que parecía hasta entonces el público más frío que me he topado hasta la fecha. Afortunadamente los riffs de Jerry Cantrell levantan hasta al zombi más pintado y creo que aunque no te gusten o estés familiarizado con sus temas es inevitable que se te vayan los pies tras ellos y que muevas la cabeza aún sin darte cuenta. No es mi caso, que he gozado la actuación como todas las veces que los he visto, a pesar de estar sentadito y que eso pueda restarle en un principio interés al asunto. Con esta gente no me puedo estar quieto ni callado y a pesar de que alrededor mío en la grada alguno debía de estar pensando que esos espasmos no eran normales, no he podido dejar de agitarme y cantar (aunque fuera bajito) esos estribillos y letras ya míticas al menos para mí. El hecho de estar sentado y poder ver con claridad la totalidad del escenario (amén de las pantallas que transmitían el concierto) me ha permitido de nuevo y por enésima vez fijarme en la maestría de Sean Kinney a los tambores. Qué fácil lo hace parecer y que complicado es cuando lo intentas. Le sobra clase para dar y tomar. Concierto tan breve como aprovechable y el mejor de los anticipos para la que se nos venía encima un rato después. (Ver vídeo)

 

 

 

A continuación tuvimos un parón más largo de lo normal debido a lo reducido del concierto de Alice In Chains, y ese tiempo me viene bien para estirar las piernas, dar una vuelta por el estadio, echar un ojo al merchandising, cambiarle el agua al canario y aprovisionarme del zumo de cebada necesario para resistir la tormenta (en este caso no solamente sónica) que estaba por llegar. Retorno a mi asiento en los primeros compases de “It´s a long way to the top” haciendo levantar a media fila porque el estadio a esas alturas presentaba un lleno prácticamente total. No hace falta apagar las luces porque como viene siendo norma en este tour los conciertos empiezan lo suficientemente temprano como para que sea de día y un rápido vistazo al cielo antes de no apartar la vista del escenario durante cerca de dos horas y media me indica que el hombre del tiempo suizo tiende a acertar más que el español. Esos nubarrones más negros que la portada del Black Album no presagian nada bueno.

 

Después del vídeo introductorio de la gira y la sintonía acompañada de las imágenes del recientemente fallecido Eli Wallach corriendo por ese cementerio desierto que siguen poniéndome la piel de gallina y haciendo brotar lagrimillas tantas y tantas veces después, surge Lars Ulrich subiéndose a la batería como suele ser costumbre en él para terminar de excitar a las masas e inmediatamente sentarse para iniciar “Battery” y empalmar “Master of puppets” con tal fuerza y rabia que uno no puede evitar sentir sus partes más íntimas desplomarse en el suelo. La emotiva y poderosa interpretación que siempre supone un tema como “Welcome home (sanitarium)” y la potencia y clase que destila “Ride the lightning” (con ese solo de Kirk Hammett que cada día que pasa me parece más maravilloso) hacen que me despreocupe de ellas y ni siquiera la tranquilidad de “The unforgiven” me permite pararme a intentar recuperarlas. Ya tendré tiempo cuando acabe todo esto. (Ver vídeo)

 

 

 

IMG_20140704_195414Cambiando el orden habitual en el que la han estado introduciendo suena una atronadora versión de “Creeping death” para a continuación interpretar “Lords of summer”, ese tema nuevo cuya letra debió de terminar de irritar al dios encargado de la climatología porque a los pocos minutos de finalizarlo ese cielo dejó de amenazar para comenzar a descargar una tormenta de agua y viento que fue de menos a más hasta alcanzar momentos épicos. Tras “Sad but true” y una magistral versión de “Fade to black” (a la que la lluvia ayuda a realzar tal y como he podido comprobar) llegó el momento cumbre climatológicamente hablando, con unas rachas de lluvia y viento que llegaban incluso a la grada cubierta en que me encontraba y que me obligaron a ponerme el chubasquero y casi agarrarme a la barandilla que tenía delante, porque el vaso de cerveza casi lleno y el paquete de tabaco salieron volando y vete a saber donde aterrizarían. Justamente esos peores momentos de la tormenta coincidieron con algunos de los temas más épicos del setlist como “…And justice for all”, “One” y especialmente un “For whom the bell tolls” cuyo estribillo debieron escuchar hasta en Liechtenstein, porque tanto el público como la banda decidieron que al mal tiempo buena cara y ni uno ni otra parecían influenciados por la que estaba cayendo. Más bien nos sirvió a todos como acicate para darlo todo ante la inminencia del fin del mundo que parecía venirse encima. Oigan, ni Mordor… (Ver vídeo)

 

 

 

Súmale a esto la fiesta que supone un tema como “Whiskey in the jar” y el final con “Enter sandman” y te encuentras con sensaciones muy similares a las que uno pudo vivir hace la friolera de veintiún años en el estadio de Vallecas en aquella más que recordada actuación de la banda californiana en los estertores de la gira del disco negro. Nada de recluirse debajo del escenario, de hecho creo que se mostraron sobre la pasarela del snake pit más que nunca, disfrutando ellos como gorrinos y por ende las decenas de miles de personas que allí nos hemos dado cita. Ya durante estos últimos temas la lluvia continuó incesante pero era menos intensa y no cesó hasta el final del concierto, que consistió en el bis de tres temas que en esta ocasión comenzó con “St. Anger” (tema que ha resultado elegido curiosamente en todos los conciertos en Alemania o cerca de ella y que reitera el éxito de ese álbum en aquel país a pesar de los pesares), en una versión ligeramente distinta a la que aparece en el disco y que ha sonado genial. El voto del día lo acabó ganando la inconmensurable “Orion”, que acompañada de la ahora más ligera lluvia fue el mejor homenaje que se le puede hacer al malogrado Cliff Burton. Para terminar ninguna sorpresa, “Seek and destroy” coreada al unísono por las ya malogradas gargantas a estas alturas y que sin embargo no dudaron en dejarse hasta el último milímetro de las cuerdas vocales. Lo que parecía iba a ser un concierto más dada la aparente frialdad del público acabó convirtiéndose en uno de los más calientes que he visto hasta ahora, por muy contradictorio que pueda parecer. (Ver vídeo)

 

 

 

Minutos de despedida bajo el agua repartiendo baquetas, púas, aplausos y agradecimientos y tras ello un desalojo rápido del estadio gracias a sus buenas instalaciones y la suerte de que esta ciudad cuente con el sistema de tranvías que tiene, ya que se me fue uno en las narices y a los tres minutos ya estaba el siguiente allí. Una Guinness en el garito inglés junto al hostal para celebrar el conciertazo recientemente vivido, como ya se ha convertido en costumbre personal y de ahí a la habitación a picar algo después de una ducha de agua caliente que ayudara a sobrellevar las horas precedentes de lluvia incesante. Otro capitulazo más de esos mafiosos que me tienen enganchado y a la piltra que mañana toca viaje a Londres para la segunda jornada seguida de tres días consecutivos de festivales y conciertos. Seis de diez y por extraño que suene agradecido por la lluvia y los sentimientos que ha ayudado a aflorar. 

Jorge Delgado

 

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