DIARIO DE UN METALLIBAN (SEGUNDA PARTE -VOL. VIII)

 

Lunes 7 de Julio de 2014

 

IMG_20140708_130844Agradezco profundamente que el vuelo de Londres a Praga no sea temprano como en otras ocasiones porque la vuelta anoche desde Knebworth fue curiosa. Si hubiera salido antes de que finalizara el concierto de Metallica seguramente la cosa hubiera sido distinta, pero no me podía permitir ese lujo. Uno no se mete estas palizas para el cuerpo para luego quedarse a la mitad. Presencié los últimos tres temas desde una posición más alejada del escenario y mientras hordas y hordas pasaban a mi lado en dirección a la salida del recinto, supongo que previendo la que se venía encima. Ya el primer día yo mismo lo había hecho con buenos resultados pero esta vez era inevitable. Tiran más dos tetas que dos carretas, las cosas como son. Me quedé hasta el final y eso me llevó a que la espera para coger el autobús hasta la estación de Stevenage fuera más que interesante, por mucha prisa que traté de darme en realizar el recorrido adelantando gente a diestro y siniestro. No en vano era el último día y mucha de la gente que había acampado se dirigía ya de vuelta a la gran ciudad con sus bártulos a cuestas.

 

Al menos tuve la suerte de llegar a tiempo para pillar si no el único, probablemente uno de los últimos trenes con dirección a King´s Cross, que ya me veía yo durmiendo en la estación de tren con la cama de mi hotel desierta esperando mi llegada toda la noche. La fortuna me acompañó y conseguí llegar al hotel, tarde pero al menos llegar, con más hambre que el perro de un ciego y un cansancio a tener en cuenta. Fue cenar algo y caer rendido en mitad del capítulo correspondiente de “Boardwalk empire”. A estas alturas poco afecta ya la falta de persianas y la tibieza de las cortinas que en otras circunstancias me han hecho despertarme antes de tiempo y a horas intempestivas. Esta noche he aguantado y he dormido como un lirón hasta que ha sonado el despertador. Ducha, desayuno inglés como está mandado y que me vuelve a sentar de maravilla y a ponerme las pilas y nuevo destino a la vista: el aeropuerto de Stansted (único de Londres que me faltaba por conocer) para emprender viaje a la República Checa.

 

Viaje sin mayores novedades, salvo una duración un poco mayor que los anteriores que aprovecho para leer y escuchar música (como si no hubiera IMG_20140708_125123escuchado lo suficiente hasta ahora), y una vez aterrizo en Praga me dirijo primero en autobús y luego en tranvía hacia el hostal, situado en Praga pero no en la zona céntrica, dado que en este tipo de festivales que se celebran alejados del centro siempre prefiero buscar un lugar lo más cercano posible al recinto para evitar las molestias de los desplazamientos después de los conciertos. En este caso me encuentro a apenas un par de paradas de tranvía del lugar del evento y compruebo ya hoy que el trayecto se puede hacer andando en pocos minutos, pero esa decisión ya la tomaré mañana. De momento la idea es instalarse en el hostal y moverme al centro a ver algo pero lo cierto es que no tiene muy buena pinta dada la cantidad de agua que está cayendo, hasta al punto de que tres minutos después de haber entrado en la habitación y tras un trueno que suena como la mejor de las canciones de Manowar se va la luz en todo el edificio. Todavía hay luz diurna gracias a que anochece tarde pero aún así no tiene mucho sentido estar ahí dentro, así que aprovecho para dar una vuelta mientras por el barrio.

 

Sin ser especialmente bonito, es cierto que es agradable para pasear y está poblado de locales en los que degustar las toneladas de cervezas distintas que adornan este país y que encuentras a precios irrisorios al cambio. Como el diluvio universal continua, dejo la zona más turística para la mañana siguiente y me quedo por los alrededores remojando el gaznate. Da gusto estar en locales chulos con cerveza barata y en los que se puede fumar. Recuerdo tiempos que me parecen casi prehistóricos y disfruto de mis pintas con mis correspondientes cigarritos mientras leo algo y converso en inglés con paisanos que se me acercan en distintos locales al ver la camiseta de Metallica que llevo puesta. Más de uno alucina en colores cuando les cuento de dónde vengo y el viaje que estoy haciendo, pero nadie se aparta de mí pensando que soy un asesino en serie en potencia y de hecho solo recibo ánimos para terminar el periplo e incluso ofrecimientos de ayuda en caso de necesitar cualquier cosa mientras que esté en la ciudad. La solidaridad de los seguidores de Metallica es legendaria y no puedo más que comprobarlo.

 

IMG_20140708_122652Me molesta profundamente no poder acercarme al cogollo de Praga porque todo lo que he oído y leído sobre ella son maravillas, pero tantísima lluvia tampoco me hubiera permitido disfrutarlo ni conocerlo en condiciones, por lo que decido no moverme de allí, más cuando lo estaba pasando bien, y ya madrugaré mañana para ver todo lo que pueda. Si es con las mismas condiciones climatológicas da igual pero si con un poco de suerte mejoran, pues miel sobre hojuelas. Tras cortar a tiempo, que con tanta variedad y su ridículo precio, esto puede convertirse a la mínima de cambio en Sodoma y Gomorra, vuelvo al hostal con la luz ya restablecida para deleite mío y de mis sentidos, ya que mientras ceno puedo seguir disfrutando de mi serie de mafiosos favorita del momento, recuperando en primer lugar el capítulo que anoche dejé a medias. Sigue tronando de fondo y aunque en una cantidad bastante menor la lluvia no cesa, por lo que mis presagios para el festival de mañana no son los mejores. Ya me estoy viendo como en Helsinki en la primera parada de este itinerario o en menor medida en Basel. De perdidos al río, tampoco vamos a llorar a estas alturas de la película. Dado que aquí frío no hace en absoluto, será cuestión de tirar de ese chubasquero que casi se está convirtiendo en mi segunda piel y esperar que pase lo que tenga que pasar. Así es la sufrida vida de un metalliban.

 

Si al final aparece en esta entrada alguna de las fotos que he hecho con el móvil, que quede en acta que son del siguiente día, ya que pocas voy a poder enseñar del día de hoy. Como en el día de mañana aparecerán fotos del festival, no he querido perder la oportunidad de mostrar aunque sea antes de tiempo una pequeña y ridícula idea de lo enorme y preciosa que es esta ciudad sin desperdicio alguno la mires por donde la mires.

Jorge Delgado

 

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