SONISPHERE POLONIA

 

Viernes 11 de Julio de 2014

 

SONISPHERE FESTIVAL POLONIA (METALLICA + ALICE IN CHAINS + ANTHRAX + KVELERTAK)

 

IMG_20140711_183952El penúltimo amanecer tempranero de esta ruta salvaje me lleva hasta el aeropuerto de Viena donde me espera un vuelo a la estación final del recorrido: Varsovia. Un viaje un tanto movidito debido a las condiciones atmosféricas que hace que el avión se zarandee supongo que dentro de los parámetros normales en los que puede hacerlo pero desde luego sí bastante más de lo deseado por mí. Como además estos movimientos pendulares se producen en la etapa final de aproximación y aterrizaje, agradezco como nunca tomar tierra de una vez y haber superado la prueba con éxito. Cuidado que habré cogido aviones en mi vida y miedo a volar no tengo (pero sí respeto), pues no acabo yo de acostumbrarme al tema turbulencias. Me agarro a los reposabrazos hasta clavar las uñas en ellos y me pongo tenso como los trues cuando oyen la palabra Metallica. No beso el suelo cuando bajo la escalerilla del avión pero poco me falta.

 

El hotel lo tengo alejado del centro y cercano al estadio nacional de fútbol donde va a tener lugar el festival pero el trayecto es cómodo aunque algo largo y en unos 45 minutos me planto en la estación de tren más cercana. Mis búsquedas en internet me daban la posibilidad de acercarme en tres paradas de tranvía a la puerta de mi lugar de reposo pero me encuentro con unas obras enormes que tienen cortado ese tramo del recorrido, así que tirando de mapa voy andando y me doy cuenta de que en un abrir y cerrar de piernas se puede llegar sin necesidad del transporte. Eso sí, no pillo ni una del polaco. Cuidado que he estado en países en los que no te enteras de la misa la mitad pero este es uno de los que se llevan la palma. Esos nombres kilométricos altamente impronunciables y donde las vocales son minoría rodeadas de hordas de consonantes me persiguen pero la costumbre y la experiencia adquirida en tanto viaje te ayuda a superar esas barreras lingüísticas. Siempre está el inglés, que tarde o temprano acabas encontrando alguien que lo habla, y si no es el caso pues se tira del lenguaje de signos, que ese lo entiende todo quisqui.

 

Mientras como algo en la habitación reparo en la marca de la televisión del hotel: Orion. Desde luego no se puede terminar mejor un viaje persiguiendo a Metallica y no puede ser mejor señal de que estás en el momento adecuado y en el lugar exacto. ¿Caerá este tema esta noche?. Me lo pregunto mientras me pertrecho para acudir al campo de fútbol, que el cielo está gris de nuevo y aunque no me ha caído ni una gota en el camino las previsiones son de lluvia según el hombre del tiempo polaco. En unos veinte minutos me encuentro ya en las inmediaciones de un estadio que ya desde lejos se ve impresionante por su diseño exterior. Construido (o reformado, eso no lo sé) para la Eurocopa que se celebró aquí hace unos años luce majestuoso rodeado de árboles y plagado de gente por todas partes. Esto pinta a llenazo de los que hacen época. Grupos y grupos de metaleros se afanan en ponerse a tono ante la atenta mirada de una policía a la que se ve con más ganas de unirse a la jarana que de contenerla. La ley de Murphy hace que la entrada por la que me toca acceder al Golden Circle esté como era de esperar en la otra punta del estadio con lo que me toca darme un buen rodeo que al menos me sirve para refrendar que el ambiente promete y mucho. Poco que ver con la frialdad austriaca de la que vengo, aquí se puede liar una buena.

 

Al pasar los controles de seguridad me encuentro con una zona en la que hay varios puestos de bebida y comida y el acceso a la pista propiamente dicha se hace a través de un pasillo enorme que tiene pinta de ser usado por coches y camiones que recorre los bajos de las gradas y en los que han habilitado también cabinas para que todo el público que no está en los asientos sino sobre el terreno pueda hacer sus necesidades. En un principio parece bien montado el asunto pero con el paso de la tarde me doy cuenta que la organización ha sido paupérrima y no es que se haya quedado corta sino que es que casi ni se ha presentado a la cita. Supongo que en la zona de las gradas la cosa habrá sido diferente porque el estadio es enorme, precioso y moderno, pero abajo éramos miles y miles de personas y las infraestructuras se han visto desbordadas. La primera en la frente me la llevo cuando después de esperar una mínima cola (dado que la mayoría de la gente no acudirá hasta bastante más adentrada la tarde) pido una cerveza y me la dan sin alcohol. Ante mi pregunta en inglés la chica me responde que no se vende cerveza con alcohol en esa zona del festival y que es lo único que tienen. No sé a qué vendrá esta norma pero no debe ser tampoco costumbre por aquí porque había que ver las caras de sorpresa e indignación de los locales cuando descubrían lo mismo que yo. No entendía un pimiento de lo que decían pero los gestos les delataban. Alguno hasta se llevaba las manos a la cabeza…

 

Tampoco pasa nada, como hay que refrescar el gaznate durante una larga tarde, pues le daremos a la sin alcohol, al agua o a la coca cola y listo. Pero hay que tener menos luces que un suburbio de una gran ciudad para montar un festival con decenas de miles de heavys y no vender alcohol. A pesar de ello, no paraban de crecer las colas delante de esos puestos porque ya que estás en la batalla algo tendrás que beber y según ha ido avanzando la jornada las colas se han hecho interminables hasta decir basta y creo que al final no me he tomado más de dos cervezas y una coca cola, que hasta en los dos puestos exclusivos de esa bebida había colas infinitas. Lo nunca visto en un festival, ni en los que organiza Disney Channel. Las colas para ir al baño han sido igual de terribles y desde luego en cuanto a lo que rodea a lo meramente musical se han lucido los que han montado el evento. Una idea grandiosa sí han tenido: ante la amenaza de lluvia han cubierto el estadio con el techo movible del que dispone con lo que lo han convertido en un enorme recinto cerrado impenetrable para el agua. Al menos el último día me voy a librar de mojarme y el chubasquero que llevaba me va a servir solamente de adorno, cosa que agradezco.

 

Después de echar un cigarrito fuera, porque tampoco dejaban fumar dentro del campo, recorro ese enorme pasillo interno que desemboca en la entrada a lo que propiamente sería el terreno de IMG_20140711_164609juego y la verdad es que la panorámica desde ahí abajo es grandiosa. Un estadio impresionante en todos los sentidos, con sus sillas de colores rojo y gris y un aspecto general apabullante. Se formaban tapones hasta en esa entrada porque nada más acceder la primera reacción espontánea era soltar un sonoro: “Oooohhhh….” y la segunda sacar inmediatamente el móvil o la cámara para hacer una foto. Por cualquiera de los laterales se podía acceder a la zona delantera, así que tras recorrer el campo mirando y admirando de un lado a otro me planto en primera fila para ver por última vez a mis nórdicos favoritos del momento. Y digo del momento porque por esa zona del globo terráqueo definitivamente el agua debe tener un componente distinto, que hace que cada tres meses salga de allí una banda como la copa de un pino y además de cualquiera de los géneros musicales que conforman el espectro del metal, desde el más tranquilo hasta el más salvaje.

 

Otra noticia positiva es que a pesar de ser cuatro bandas como en otras ciudades, aquí los organizadores les han dado más tiempo para tocar a las bandas predecesoras del grupo cabecera. De hecho han sido cinco, ya que a primera hora estaban programados los locales Chemia. No he podido llegar a su actuación así que nada que decir sobre ellos, ya que justamente he llegado para la actuación de Kvelertak, que en esta ocasión han contado con cuarenta y cinco minutos en vez de la media hora habitual hasta ahora. Buena nueva para terminar una ronda de cinco conciertos suyos que si sumamos el que pude presenciar como cabezas de cartel de uno de los días del Desertfest de Berlin, me da un total de seis conciertos suyos en apenas dos meses y medio. No está mal y desde luego ha sido una buena prueba de fuego para comprobar las dotes de la banda. Con un sonido confuso que rebotaba demasiado , en parte supongo al hecho de que el estadio estaba ampliamente vacío a esas horas, han salido tocando los temas que vienen siendo habituales hasta que la primera novedad en forma de “Sultans of Satan” ha sido gratamente recibida, al menos por el que aquí firma. Un gran tema que venía echando de menos y que ha sonado mejor que los primeros porque habían logrado adaptar mejor el sonido a las condiciones del recinto, aunque nunca han llegado a conseguirlo del todo.

 

Defendiendo aún así sus temas con la convicción que caracteriza al sexteto, han seguido cayendo temas como “Buane brenn” o “Ulvetid”, hasta que han tocado dos temas que tampoco había escuchado hasta la fecha en estos festivales y que me han remontado a esa enorme actuación en Berlín del pasado Abril: “Fossegrim” y “Offernatt”. Si en la media hora de la que han dispuesto en festivales precedentes han partido la pana de mala manera, con la simple suma de tres temas más han puesto el listón muy alto, mostrando una vez más su capacidad para ser uno de los líderes indiscutibles del movimiento más cañero del metal en los próximos años. Es evidente que no hacen una música como para encabezar festivales mastodónticos pero sí los de tamaño medio no a muy largo plazo. Han finalizado con “Blodtorst” y “Kvelertak”, los dos temas elegidos para concluir sus exhibiciones, y si bien se notaba que los allí presentes ya estábamos convertidos, flotaba en el ambiente que han convencido a más de uno y de dos que simplemente estaban allí por curiosidad. Ni más ni menos que lo que han venido haciendo desde que tuve la ocasión de verles allá por el 2011 por primera vez en Graspop. Ahora a esperar alguna gira nueva por salas, que no deja de ser el hábitat natural de esta banda.

 

Una novedad en el cartel de estos festivales particularmente agradable a nivel personal era lo que me esperaba a continuación. Tras una escapada a través de ese túnel con el que casi acabo entablando una buena amistad después de recorrerlo tantas veces, accedo sin dificultades por última vez en toda la tarde a una de esas Carlsberg sin alcohol que acabarán haciendo furor más que nada porque no había más opciones. Vuelta de nuevo al interior y allí está ya desplegado el telón con el característico logo de la banda neoyorquina Anthrax. Uno de mis grupos de referencia de siempre desde que empecé a moverme en estos ámbitos y a los que he seguido constantemente a lo largo de estos años (muchos ya) a pesar de todas las vicisitudes, dimes y diretes, idas y venidas y traspiés varios que han sufrido. Un poco al estilo Metallica, he sido de los que ha seguido siempre a su lado pese a los pesares y aquí me he encontrado de nuevo con la posibilidad de verlos y disfrutarlos de nuevo tras su gran actuación del año pasado en el Sonisphere de Rivas Vaciamadrid, donde creo que se merendaron con patatas al resto del elenco.

 

IMG_20140711_171643Tras sonar la introducción de su más reciente álbum “Worship music”, han saltado al escenario con dos incendiarias interpretaciones de dos clasicazos de su discografía como “Among the living” y “Caught in a mosh”. Con poco más de diez minutos a mí ya me tenían comiendo de la mano y creo que también al personal que ya en un número bastante mayor se encontraba dentro del recinto. Con un sonido mejor que el de sus antecesores, todavía algo disperso aunque mejorando ostensiblemente durante la actuación han dado paso a esa versión que por más que lo sea han logrado convertir en un tema propio y “Got the time” ha desatado las primeras hostilidades de la tarde en forma de circle pits. Un Joey Belladonna extremadamente afable y comunicativo con el público ha dado paso a “Indians”, tercer cañonazo procedente de su mítico disco de 1987 “Among the living”, el cual han venido interpretando en su totalidad en algunas fechas escogidas de esta gira (como el Sonisphere británico justo el primer día en el que yo no me encontraba allí). Al disponer de una hora de actuación era de esperar que no repitieran aquí esa fórmula y entonces han quitado las lonas con su logotipo que cubrían sus amplis para colgar en un lado una imagen de Dimebag Darrell y en el otro una de Ronnie James Dio. Ha sido entonces cuando dedicando el tema a la memoria de esos dos mitos del metal han ofrecido una brillante y sentimental interpretación de “In the end”, uno de los temas más destacados de su último disco. (Ver vídeo)

 

 

 

A estas alturas del show es cuando he visto retirarse de un lateral del escenario primero a Jerry Cantrell y más tarde a James Hetfield, quienes habían estado presenciando la actuación y conversando juntos animadamente moviendo sus cabezas al unísono bajo algunos de los riffs más clásicos que marca la guitarra de Scott Ian. De su reciente ep de versiones han tocado ese “T.N.T.” de los australianos AC/DC que sin salirse en demasía del original siempre levanta al respetable. Ese bombazo que en directo supone “Fight’em ‘til you can´t” ha dado paso al doblete final, que en forma de “I am the law” y “Antisocial” ha terminado de rematar al más pintado. Curioso que un tercio de sus temas en vivo sean versiones cuando es una banda que cuenta con temas propios para dar y tomar, pero ese debate, junto con el eterno acerca de la dupla Joey Belladonna / John Bush son harina de otro costal y están destinados a otros momentos que no sean éste. Yo me quedo con un fabuloso concierto que me ha retrotraído a mi adolescencia como siempre que tengo la oportunidad de verles y que me ha dejado con las cuerdas vocales tocadas, dado que es una de esas raras veces en las que suelo desbocarme cuando yo soy de natural tranquilo en los conciertos. (Ver vídeo)

 

 

 

Muy felices me las prometía yo recorriendo de nuevo el pasillo camino al exterior y a los tenderetes de bebida con la sonrisa en la cara tras el concierto de Anthrax y esperando conseguir una cervecita que me hiciera más amena la espera hasta Alice in Chains, pero ahí es cuando me he dado de bruces con la realidad y las largas filas en unos aledaños cada vez más masificados. La opción Coca Cola era la más realista si no quería perderme a los norteamericanos y después de esperar lo mío he conseguido una como si de un precioso tesoro se tratara y tras otra espera para mingitar y otro recorrido por el túnel de mis amores me he situado de nuevo en una posición de excepción para presenciar el último de los seis conciertos consecutivos de los de Seattle. Ya me perdonarán ustedes que me repita pero esta dupla Alice In Chains + Metallica era un sueño para mí que si bien pude vivir en Dublin en el año 2009, no ha alcanzado su cenit de cumplimiento hasta este año y este sexteto que si por mi fuera podría ampliarse hasta el fin de los tiempos. ¿Exgerado?. Probablemente, dada la raíz andaluza paterna, pero en cualquier caso multiorgásmico para mí.

 

Contando con hora y media de actuación y en lo que se podría considerar un concierto completo de la banda en toda regla han desplegado todos los temas que no han faltado en los showsanteriores más aquellos que han resultado más esporádicos y que sin embargo siguen formando parte de la recopilación más imprescindible de la banda que uno pudiera imaginar. Al más puro estilo de esas cintas que en nuestra tierna juventud nos preparábamos con esmero. Qué tiempos aquellos…vamos a dejarlo que me pongo nostálgico y me voy del asunto en cuestión. ¿Alguien podría ponerle alguna excusa a un comienzo como “Them bones” y “Dam that river”?. Si es así que levante la mano pero se lo piense antes de hacerlo que estaré al acecho con la guadaña preparada para cercenársela. Sonidazo en toda regla y mis arterias bombeando sangre a toda máquina dispuesto a gozar hasta el último segundo de esta última etapa del viaje. Tres temas de la última hornada como son “Check my brain”, “Hollow” y “Last of my kind” han dado paso a mi tema por excelencia, “Down in a hole”, con el que mi nivel de palotismo (sin Viagra) ha alcanzado niveles máximos. Y para colmo rematan la jugada con “Man in the box”, con un Duvall desatado a esas alturas y un Jerry Cantrell haciendo las delicias del personal y disfrutando el momento como en las mejores ocasiones de esta gira. (Ver vídeo)

 

 

 

Entre “Grind” y “It ain´t like that” ha caído una tremenda interpretación de “Nutshell”, que ha servido de homenaje a los dos miembros de la banda caídos en combate a lo largo de estos años y que me ha hecho saltar alguna lagrimilla. No sé si ha sido el ambiente general que se respiraba por parte de un público ansioso, el estado de gracia de la banda o el subconsciente diciéndome que esta noche se acababa la aventura pero he gozado tanto con ellos como con el resto de bandas casi como ningún otro día. “Stone” ha marcado la vuelta a territorios más recientes del catálogo del grupo con ese inicio protagonizado por Sean Kinney y la línea de bajo de Mike Inez que ya te ponen en una situación de excitación que alcanza su punto más álgido cuando entra en escena la maestría de Cantrell como hacedor de riffs. Ni os cuento el parón a mitad del tema que se hace eterno hasta que de nuevo la guitarra ejerce su labor haciendo añicos tu cerebro. La locura total. Alice In Chains en estado puro y un tema que les define de arriba a abajo. (Ver vídeo)

 

 

 

Han terminado de llevarse de calle a los tres cuartos de entrada que presentaba ya la enorme instalación con “We die young”, esa pieza/pequeña obra maestra que es “No excuses”, para terminar con las ya imprescindibles “Would?” y “Rooster”. Con semejante listado de temas muy mal tienes que hacerlo para no salirte por los cuatro costados y dado el nivel instrumental y musical que tienen estos cuatro tipos, hasta con cuarenta de fiebre serían capaces de bordarlo. Colofón final de perlas para una ristra de actuaciones que no me hacían falta para confirmarles en los puestos más altos de mi olimpo personal pero que me han dejado extasiado para una buena temporada. ¿Quiere esto decir que si vienen dentro de un mes no iría a verlos?. Ni de coña. Allí estaría como el primero, porque uno se está hartando de ver mil veces a las mismas bandas año tras año pero hay unas cuantas, las que más te llegan por unas u otras razones y que son válidas para cualquier grupo imaginable, ante las que resulta imposible retroceder ni un centímetro. Y en mi caso Alice In Chains es una de esas bandas. Y que vaya a terminarse la gira de presentación del disco y no aparezcan por España me sigue pareciendo un pecado que le debe estar poniendo los pelos de punta al mismísimo Rouco Varela. Aún hay tiempo para redimirse.

 

Si conseguir algo con lo que refrescar la garganta había sido antes una odisea en el espacio, ahora es ya una misión imposible. Los stands de cervezas con colas que se retuercen hasta mezclarse con las colas de otros stands, la carpa de Coca Cola infestada de gente como si Justin Bieber estuviera firmando tangas usados y el último recurso del puesto de café inaccesible como si hubieran prohibido a la humanidad dormirse y ese fuera el único modo de conseguirlo. Pues nada, a la vejez viruelas, media vuelta en dirección al túnel ya de los horrores a estas alturas y de ahí a mi zona privilegiada que ya presentaba un lleno hasta los topes como el resto del estadio. Ni un hueco a la vista y una imagen desde abajo que es imposible describir ni con mil palabras. El estadio enloquecido haciendo la ola sin parar para contrarrestar un estado de ansiedad que se puede cortar con cuchillo en esa tensa espera hasta que se apagan las luces y comienza el vídeo introductorio de esta gira “By request”. Se hace entonces el silencio durante los dos minutos que dura el mismo y que centra la atención del personal hasta que el mismo termina con la frase “This is the set that you asked for. This is Metallica by request” y es entonces cuando el griterío y los chillidos se apoderan del estadio coincidiendo con la aparición en las pantallas de vídeo de las imágenes de Eli Wallach corriendo desesperado por el cementerio con la música intemporal de Ennio Morricone, que como era previsible es coreada al unísono.

 

Con un sonido simplemente inmejorable desde el principio y un público al que ni de coña me imaginaba tan apasionado, han vuelto a salir arrasando con esos cinco primeros temas que no por IMG_20140711_183934escuchados hasta la saciedad dejan de ponerme los pelos de punta: “Battery”, “Master of puppets”, “Welcome home (sanitarium)”, “Ride the lightning” “The unforgiven”. Dado el nivel de excitación reinante, que supongo que por los tópicos que rodean a los países más cercanos al este sobre su frialdad y seriedad, no me esperaba, podrían haber empezado con una recopilación de los mejores villancicos y cánticos populares del norte de Perú que la reacción posiblemente hubiera sido similar, pero es que comenzar con semejantes temas e interpretarlos de la manera en que lo vienen haciendo en esta gira no es para menos. Surge aquí la primera novedad de la noche, que a estas alturas todavía son posibles, y a continuación suena “The memory remains”, ese tema que fue primer single del álbum “Reload” y que por primera vez en estos diez conciertos puedo presenciar. Es curioso cómo un tema que en ningún otro sitio ha estado ni siquiera entre los más cercanos a entrar en el listado, provoca en Polonia una catarata de votos que hace que entre sin duda entre los más deseados. Se podría hacer un estudio psicológico o sociológico en base a cada país y sus preferencias, pero no voy a ser yo el que haga, tranquilos todos. Con decenas de miles de gargantas haciendo de Marianne Faithfull, el tema se convierte en una apoteosis de la destrucción de cuerdas vocales a base de berrear hasta el infinito y más allá una secuencia tan simple como efectiva: “na, na, na, na…na, na, na…na, na, na, na, na”. Nunca algo tan absurdo provocó semejante delirio. (Ver vídeo)

 

 

 

Llega el turno del tema nuevo y “Lords of summer” me parte en dos con un Hetfield desbocado en la parte delantera del snake pit a la que se acerca por primera vez en el concierto (como en todos los anteriores) y desde cuya posición se dispone a mover a las masas a su antojo como solamente un frontman de su experiencia y carisma puede llegar a conseguir. Gustará más o menos pero negar la capacidad de influencia de este tipo sobre una multitud con tan solo levantar una ceja es vivir al margen de la realidad. De ahí hasta el final de la primera parte del concierto, los temas más habituales por más votados que han caracterizado este tour y que destacan, unos por los coros masivos que provocan (“Sad but true”, “For whom the bell tolls”, “Whiskey in the jar”, “Nothing else matters” o “Enter sandman”) y otros por su planteamiento cuasi épico que pone la gallina en piel hasta al más indiferente e insulso de los mortales (“Fade to black”, “Orion”, “One”). Finalizado el último tema siento el cansancio en las piernas, producto de tantos días de ajetreo sin parar, pero la perspectiva que me queda por delante de los tres últimos temas en vivo de Metallica por este año, al menos en lo que a mí respecta, el tremendo concierto que se están marcando y la locura desatada entre el público no me permiten venirme abajo ni por un segundo. (Ver vídeo)

 

 

 

Tras el pequeño intermedio de rigor vuelven a escena para ofrecer un “Creeping death” que revienta tímpanos al mismo tiempo que destroza gargantas en esa parte central del tema y el tradicional “Die, die, die…” que suena como no había oído hasta el día de hoy en estos diez conciertos. El público polaco me había ganado para su causa desde el momento uno pero si hay algo por lo que les estaré eternamente agradecidos es por esa votación que hizo que entrara en el triplete de opciones para el voto del día un tema como “The call of Ktulu”. Cuando descubrí a primera hora de la tarde a través de las pantallas de vídeo que esa era una de las opciones directamente creí que la cerveza sin alcohol que vendían no era tal. Las razones que han llevado al público polaco a votar en masa este tema las desconozco y ya saldrán publicadas en el estudio que comentaba antes, pero mientras tanto solamente me quedaba cerrar los ojos y desear con todas mis fuerzas que ese fuera el tema escogido. Afortunadamente no me ha hecho falta cerrarlos mucho porque desde un buen principio se ha visto que estaba en el ánimo de todos los presentes escuchar esa canción única y hacer de la ocasión algo memorable y ha arrasado como nunca hasta ahora a sus dos competidoras: “Fuel” y “The day that never comes” (tema por el que en otras circunstancias me hubiera decantado sin dudarlo pero que ante esta oportunidad entre un millón no tenía cabida). Antes de empezar a tocarlo, Hetfield ha hecho una de sus habituales bromas irónicas soltando un “vamos a ver si nos acordamos…”. Vaya que si se acordaban. Ha sonado simplemente sublime, con un Trujillo demostrando una vez más que nadie más que él merece el puesto y la ocasión que se le brindó (y que ha devuelto en forma de actitud y motivación al resto de la banda) y un Kirk Hammett clavando cada uno de los solos del tema. Desconozco ahora mismo el dato exacto, pero es bastante probable que ésta haya sido la única ocasión en la que Metallica han interpretado dos temas instrumentales completos en un mismo concierto en toda su carrera. Seguramente esté equivocado y alguna vez lo hayan hecho pero yo desde luego no lo recuerdo y nunca lo había presenciado en vivo. Y más si hablamos del calibre y de la duración de dos temas como éste y “Orion”. Para quien se quiera molestar, aquí está el vídeo que grabé del tema en cuestión: (Ver vídeo)

 

 

 

300_225Después del regalo para los ojos y los oídos que ha supuesto “The call of Ktulu” y que ha terminado convirtiendo al concierto de Varsovia en uno de los más especiales de esta gira, ha llegado el momento de despiporre total con “Seek and destroy”. Después de once días, seis países y seis conciertos, he tenido un momento de epifanía de esos de “a tomar por culo todo” y me he metido en medio de uno de los círculos que se habían formado cerca de mi posición para dar y recibir y finalizar de la manera más contundente posible esta aventura vital. La despedida a la banda por parte de esta ciudad ha sido apoteósica y tras desaparecer del escenario por un lateral es cuando me he dado cuenta de que esto ha llegado a su fin. Con una mezcla entre la mayor de las alegrías y de las tristezas he atravesado al mismo ritmo que las muñecas de Famosa por última vez ese pasillo que lentamente nos ha conducido hasta la salida, donde ahora sí he podido agenciarme una cervecita antes de que cerraran para acompañar un retorno al hotel que ha sido el doble de largo que la ida, debido al trote que uno lleva encima y al bajón provocado por haber llegado a la meta. Aún así, no puedo evitar ir sonriendo mientras recuerdo momentos, temas, riffs o estribillos del concierto y de esa manera, sin comerlo pero si beberlo (que tenía la garganta como la suela de una chancla en Benidorm en pleno mes de Agosto), me he plantado en el hotel donde después de alimentarme convenientemente he caído rendido en la cama con la agradable sensación de no tener que levantarme pronto al día siguiente y poder dormir como un lirón. Diez de diez, que no es ni más que menos que la nota que me veo obligado a ponerle al concierto de hoy.

Jorge Delgado

 

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Un pensamiento en “SONISPHERE POLONIA

  1. Jajajjaja me ha encantado el momento final festi a lo muñecas de famosa.
    Brutal Jordi. Eres un crack. Espero en la siguiente gira enganchar algún concierto y seguro que tú estarás ahí.
    Besos crack

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