THE NIGHT OF THE BEAST- MADRID

THE NIGHT OF THE BEAST – Madrid 06/09/2014 (Sala Taboo)

1406284767Bienvenidos a la primera edición de este nuevo festival, una cita que pretende aunar a los amantes de estilos tales como el stoner, el metal sureño, el sludge, el doom y todas sus variantes y formas intermedias y que esperemos tenga continuidad en años venideros, dada la calidad de lo que pudimos presenciar. A pesar de ser sábado y presentar un cartel más que interesante la audiencia no acabó de responder y la entrada resultó desde luego muy por debajo de lo que se merecía un cartel que aunaba promesas en forma de bandas que están despuntando en lo suyo, grupos más que consagrados como cabezas de cartel y la actuación de una banda internacional con un directo arrollador. En la tónica habitual seguimos prefiriendo lo de fuera a lo de dentro y ya ni me rasgo las vestiduras ni me tiro de los pelos (porque es una causa perdida) cuando veo conciertos de bandas locales que dejan a muchas foráneas a la altura del betún, pese a lo cual estos últimos siguen atrayendo una vez y otra también una cantidad de público infinitamente superior a los primeros. La tesis doctoral al respecto la dejamos para otro día y vamos directos al lío.

Al ser un festival de seis bandas, la primera actuación estaba programada para las 18:25 por lo que a eso de las 18:00 ya andaba uno rondando la sala Taboo para ir calentando motores y escudriñando el ambiente. Como mandan los cánones y al más puro estilo cañí finalmente el primer grupo hizo su aparición en escena a las 19:30 cuando algunos seguíamos en la cola esperando a entrar. Nada desconocido por estos lares. Al menos los comerciantes chinos de la zona agradecerían el retraso porque las visitas a sus establecimientos a proveerse de diversos líquidos eran constantes. En cualquier caso entramos a la sala con la actuación ya comenzada de los madrileños Forced Rejection, quienes no engañan a nadie desde el primer segundo: bandera sureña colgando de uno de los amplis, cantante luciendo camiseta de Pantera y una versión en su repertorio de “Lifer” de los ya clásicos Down. Durante su actuación desgranaron temas caracterizados por ese sonido panteriano en el que destacó la voz de su cantante, muy en la línea como no podía ser de otra manera de Phil Anselmo. Dieron un buen concierto matizado por los pros y los contras que suelen tener bandas tan jóvenes. Por un lado está bien que tengan claro el territorio en el que se quieren mover pero a veces acaban resultando casi una copia o un grupo tributo más que un grupo original. Mimbres se les ven, así que esperemos que sea solo un pecado de juventud que vayan resolviendo con el tiempo. El paso de los conciertos y la experiencia les dará probablemente la opción de aportar su propio granito, incluso aunque sigan moviéndose en el mismo terreno musical. (Ver vídeo)

 

Su demo “Made of pride” es la referencia que habíamos podido escuchar hasta la fecha y además de la versión antes comentada también presentaron temas más recientes. Muy apoyados por amigos y supongo también familiares que portaban camisetas de la banda recibieron una cálida acogida y tuvieron un sonido bastante aceptable durante toda su actuación. Un grupo con futuro al que si le haría falta mostrar más actitud encima del escenario, algo que me imagino se aprende con los bolos y la práctica, especialmente en la figura de su vocalista Óscar Cantero, que si acompañara su buena voz con algo más de movilidad ayudaría bastante a mejorar la imagen de la banda. Buena labor a las guitarras por parte de Héctor y Ody, desgranando riffs por doquier y una sólida base rítmica compuesta por Julio y Fernando que complementan muy bien el sonido de la banda. Un grupo con futuro por delante si logran aportar su esencia a un estilo tan peculiar y trillado como el suyo. Dicho esto como mera opinión personal, que no soy nadie para dar consejos ni establecer cátedras. (Ver vídeo)

 

Se me hace realmente difícil hablar o comentar el concierto de la siguiente banda en hacer acto de presencia en escena, los locales Taser. Y se me hace cuesta arriba porque el sonido que sufrieron durante todo el concierto fue de tal calibre que yo al menos soy incapaz de discernir si me gustó o no lo que pude intuir (que no escuchar). “Electric stone”, tema que está disponible en su bandcamp era el único punto de apoyo para opinar. A priori pintaba bien y había ganas de escuchar más pero las circunstancias lo impidieron. En ese tema ya se aprecian esas raíces stonerianas de las que parten para acabar confluyendo en otros estilos más cercanos al math rock, con ritmos y compases muy diferentes a los habituales. Es precisamente esa mezcla de estilos que les define y que ellos mismos defienden lo que hace que un sonido claro y nítido resulte imprescindible para poder apreciar realmente todos los matices y recovecos que su propuesta musical contiene. (Ver vídeo)

 

Dado que la asistencia a esas horas lo permitía me moví por varias zonas de la sala pero la cosa no mejoraba mucho. Al principio todo era batería comiéndose todo lo demás con algo de bajo de vez en cuando y nula presencia de guitarra y voz y algo mejoró la cosa pero entre que lo hizo cuando su actuación ya estaba muy avanzada y que esa mejora no impidió que la guitarra siguiera sin escucharse y no pudieran apreciarse tampoco en demasía los variados registros vocales de su cantante, realmente no pude hacerme una opinión completa al respecto. Una lástima porque desde luego originalidad no les falta en su planteamiento y espero tener la oportunidad de escuchar más temas grabados en estudio y de poder apreciar su directo en unas condiciones mucho mejores que las vividas en esta ocasión. Pueden ser una propuesta realmente diferente dentro del panorama estatal y se merecen al menos la ocasión propicia para demostrarlo. (Ver vídeo)

 

En tercer lugar apareció una banda que siendo seguramente la que menos gente congregó en la sala, a mí fueron los que más me sorprendieron de toda la velada, sobre todo porque el arreón final de bandas ya me suponía que iban a ofrecer lo que esperaba de ellos. Mothersloth son un combo que he tenido a tiro en varias ocasiones pero por una u otra razón siempre se me acababan escapando. Por fin cumplí con ellos y me dejaron más que gratamente impresionado. Si en 2012 ya me sorprendieron con su primer trabajo “Hazy blur of life”, me han terminado de rematar en este 2014 cuando tuve la ocasión de escuchar su reciente “Moribund star”. Una banda que con semejantes referencias discográficas no podía defraudar en vivo y lejos de hacerlo me ofrecieron una impresión aún mejor que la esperada. (Ver vídeo)

 

Forjados en las bases del stoner instrumental, se observan toques progresivos, doom o del metal más clásico. Un abanico cautivador que contando con un sonido bastante mejor que el de las dos bandas predecesoras en el escenario a mí me dejó particularmente patidifuso. El momento theremin que protagonizó su guitarra Álvaro no hizo sino añadir aún más picante a su fantástica demostración a las seis cuerdas, complementada por su otro guitarrista y vocalista Daniel. Si bien la presencia vocal es prácticamente testimonial en sus grabaciones, da la impresión de que fuera a mayores en vivo y lo cierto es que la voz de su cantante no debería ser desaprovechada porque cuenta con un timbre perfecto para completar el sonido general del grupo. Excelente aportación del bajista y de un batería que ayuda muy mucho a esos desarrollos que combinan pasajes atmosféricos con momentos de gran intensidad basados en unos cambios de ritmo genialmente hilados y unos riffs de aúpa. Harto de ver en los últimos años a montones de bandas que se mueven por estos derroteros, no se qué pinta esta banda tocando delante de cuatro gatos. Sin ir más lejos he visto durante tres años en el Desertfest de Berlín a grupos infinitamente peores que Mothersloth. No sé en qué acabará la cosa pero desde luego entre nosotros (y aunque no conozca a ninguno de sus miembros) ha surgido una relación que espero sea tan fructífera como su actuación en el festival. Brillantes. (Ver vídeo)

 

Se presentaban los británicos XII Boar como la única presencia de más allá de los Pirineos en esta primera edición del festival y lo cierto es que creo que no decepcionaron ni a propios ni a extraños. Salieron desde el minuto uno a comerse al personal con su stoner acelerado que en ocasiones sonaba más punk, en otras más motörheadizado y a veces hasta rozando los límites de géneros más cañeros incluso. Sin escatimar en comunicación con el público, no solo vocal sino etílica a base de repartir tragos de Jack Daniels entre los que se encontraban en las primeras filas en varias ocasiones, se llevaron de calle a los allí presentes. Y no solo por esos detalles sino porque presentaron una buena cantidad de temas interesantes cuya característica principal es una intensidad que te impide no adherirte a su propuesta a menos que no tengas sangre en las venas. (Ver vídeo)

 

No van a revolucionar el mundo ni a ser líderes de ventas jamás pero tampoco parece que sea esa su intención sino la de tocar un buen puñado de temas altamente cañeros y coreables y hacer pasar al público asistente un buen rato tras el que salga por la puerta del local de turno sintiéndose satisfecho de lo que ha visto y oído. Eso lo consiguieron con creces. Por su formato trío y por su propuesta me llegaron a recordar en ocasiones a los grandiosos The Midnight Ghost Train, aunque ahí estamos hablando de palabras mayores y no han llegado todavía a alcanzar ese nivel. Con un par de ep´s a sus espaldas y un reciente single publicado llamado “Truck stop baby”, que no faltó en su setlist, nos encontramos ante una prometedora banda que seguro seguirá haciéndonos pasar grandes ratos. Originarios de Hampshire, pareciera en ocasiones que han venido directos del Mississippi, por su sonido pantanoso, sucio y sudoroso. Buenos temas, buena interacción con el público y una actuación que se hizo corta pero de la que gozamos ampliamente. (Ver vídeo)

 

Creo que no es la primera ni la segunda vez que hablo en esta web de El Páramo, así que seguro que no voy a ser nada original al respecto. Una vez perdida la cuenta de las veces que les he visto en directo, solamente me queda reafirmarme en mi opinión y es que ahora mismo poca gente puede toserles en su terreno. Dentro de este stoner/ambient/psicodelia instrumental en el que se mueven es difícil encontrarles parangón. El cuarteto madrileño lleva años pateando los escenarios con este proyecto paralelo a lo que parece ser su banda madre y que sin embargo a base de calidad e insistencia ha acabado convirtiéndose en un grupo tan interesante como el original. Miembros de Adrift, Toundra o Sou Edipo que con su primer disco de hace tres/cuatro años ya dejaron boquiabiertos a los más asiduos al género y que tras numerosas actuaciones presentándolo ya reclamaban desde hace tiempo la presentación de nuevos temas. (Ver vídeo)

 

Aunque haya pasado más tiempo del que muchos hubiéramos deseado, por fin tenemos a nuestra disposición su segunda entrega y no es que hayan mantenido el nivel sino que se han superado a sí mismos volviendo a romper sus propios límites. Canciones enormes que te transportan a lugares bellos y a otros que no lo parecen tanto y una sensación constante de estar flotando hacen que sus conciertos sean toda una experiencia digna de ser vivida. En este caso las luces rojas que permanecieron inamovibles durante todo su concierto ayudaron a darle mayor sensación aún de viaje experimental a su show y combinaron a la perfección temas de sus dos discos hasta completar un triunfo más que añadir a su ya larga lista de conquistas. Si antes hacía referencia al Desertfest, no sé a qué están esperando sus organizadores para contar con esta banda en su cartel. Londres, Berlín o la reciente incorporación de Antwerp a sus filas alucinarían en colores si tuvieran la suerte de verlos. Si nunca lo consiguen al menos a nosotros nos quedará esa sensación del mejor secreto escondido del que solamente nosotros disfrutamos. Ojalá no sea así, porque la banda merece el reconocimiento internacional que aquí seguramente se le niega. (Ver vídeo)

 

Si la tarde/noche no había resultado lo suficientemente intensa, nos quedaba todavía por delante el plato fuerte que cerraba la jornada, la actuación de los bilbaínos Horn Of The Rhino. Otro grupo al que no había tenido ocasión de ver en vivo hasta que el año pasado saldé la deuda pendiente en el Day Of Doom de Barcelona. Allí simplemente me volaron la cabeza y después de casi un año de tratar de ir recuperándola me la volvieron a arrancar de cuajo el otro día. Si el sonido había ido mejorando sustancialmente con el paso de los grupos, con el trío vasco alcanzó sus más altas cotas. Un volumen atronador que sin embargo no impedía distinguir cada uno de los matices de los diferentes instrumentos y que dejó sin fuerzas al personal. Podía parecer que el público no acababa de responder pero más bien creo en el cansancio acumulado y en el hecho de que te apabullan de tal manera desde el escenario que no te dejan espacio para reaccionar. Absolutamente magistrales. (Ver vídeo)

 

Por si no fuera suficiente con sus previas entregas discográficas, que casi han despertado más el interés fuera de nuestras fronteras que aquí, se presentaban en Madrid por primera vez con su nuevo trabajo bajo el brazo, “Summoning deliverance”, un álbum para el que se me acaban los calificativos positivos, como uno ve que le está ocurriendo a todo aquel medio que se digna a hacer la más mínima reseña al conjunto vasco. Alternaron temas de este pelotazo del calibre de “Exvenhstench” o “High priest” con canciones que ya se han convertido en clásicos de su listado de temas en vivo tales como “Grengus” (tema con el que iniciaron las hostilidades), “Speaking in tongues” o la imprescindible “Dead throne march”. Si bien predominaban antes las voces más clásicas (que a mí siempre se me han antojado parecidas a la de Layne Staley), ahora parecen haberse decantado por lo gutural para la mayor parte de sus temas y la fuerza que eso le aporta a todo lo demás que ya está de por sí detrás. Quizás uno echa un poco de menos las voces más limpias porque me parece que contrastaban muy bien con los ritmos pesados que escupían los instrumentos pero ponerle pegas a esta decisión es como intentar ponerle puertas al campo. (Ver vídeo)

 

En una trayectoria inmaculada en la que aún están por dar un paso atrás, Horn Of The Rhino se presentan sin duda como la mejor alternativa a la hora de demostrar al exterior que aquí también sabemos hacer las cosas. Si antes lo decía de El Páramo dentro de su género, lo mismo ocurre con los bilbaínos dentro del metal/sludge/doom y todas las demás etiquetas que se les quieran poner. Con ellos todavía entiendo menos que acuda tan poco público a sus conciertos. Los riffs y las letras en ocasiones angustiosas que surgen de la guitarra y la garganta de Javier Gálvez, las líneas de bajo definidas, contundentes y apabullantes que provienen de los dedos de Sergio Robles y la maestría a los tambores de Julen Gil hacen de Horn Of The Rhino un caso único en nuestro país. Si cuento la cantidad de veces que he visto a bandas extranjeras llenar salas dando conciertos que no llegan ni a levantar dos centímetros del suelo en comparación con lo que esta gente nos ofreció me quedo sin dedos de manos y pies. No se me ocurre mejor forma de definirlos que la que ellos mismos utilizan: “really heavy shit”. (Ver vídeo)

 

En resumidas cuentas una edición primigenia del festival más que positiva, con un planteamiento en cuanto a bandas muy interesante y que esperemos puedan superar en futuras ediciones y por supuesto con detalles importantes a pulir y que son propios seguramente de cualquier primera experiencia a este nivel, como el tema retrasos y especialmente sonido en algunos grupos, pero que aún así resultó siendo una jornada muy pero que muy interesante. Dar las gracias desde aquí a aquellos que se dejan la piel en montar este tipo de eventos que nunca resultan mayoritarios pero que desde luego merecen mucha más atención de la que consiguen. Solo pido a la gente que estuvo allí y que lo disfrutó seguro tanto como yo que difunda la palabra, para que podamos repetir la experiencia y para que si eso ocurre, veamos muchas más caras que las que vimos esta vez. Se me hace inconcebible pensar que con la calidad que se reunió en la Sala Taboo, la ocasión de ver a seis grupos por quince euros con consumición incluída y en una ciudad o región que cuenta con cinco o seis millones de habitantes, nos pudiéramos juntar tan pocos allí. Algo funciona mal en este país de pandereta y chufla, pero al más puro estilo Astérix, algunos seguimos resistiendo en nuestra pequeña y propia aldea. (Ver vídeo)

Jorge Delgado

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