GREENLEAF

GREENLEAF

1382422_826131084110454_4921154077493256369_nSoy un gran fan de la discográfica Small Stone Records. Es de las pocas de las que me fío casi al 100%. Si una banda graba con ellos, es casi seguro que le daré una oportunidad, ya que grupos como Antler, The Brought Low, Roadsaw, Whitey Morgan, Dixie Witch, Iota o Five Horse Johnson han sonado en mi equipo de manera habitual en los últimos años. Greenleaf son de la misma escudería, y casi me atrevería a decir, que sobresalen de manera convincente de entre toda esa mega lista de grandes formaciones con su hard stoner altamente blindado de crujientes guitarras y ritmos apocalípticos.

La oportunidad de comprobar si su directo era tan potente como sus vinilos (no me escondo en afirmar que su segundo largo “Agents Of Ahriman” es una auténtica joya del género y que su último álbum “Trails And Passes” no le va muy a la zaga) era única, la banda se presentaba en el escenario de Rocksound ante un numeroso público y pronto comprobamos que ciertamente, a estos suecos hay que tomárselos en serio.

La invidencia de Bengt Backe era una simple anécdota cuando el tipo construía esas pétreas bases rítmicas con la ayuda del batería Sebastian Olsson, quizás había que ayudarle guiándole para que pudiera llegar al escenario, pero una vez en las tablas, era él quien conducía a la banda como un puto metrónomo. Una de las marcas de la casa de la banda son los abrasivos riffs que la Firebird de Tommi Olappa escupe sin parar, hay que estar sordo para no reconocer el poderío que los acordes de “Our Mother Ash”, “Equators” o “Highway Officer” desprenden nada más salir de los altavoces. Por supuesto el orondo y sudoroso guitarrista no nos defraudó y nos regaló toda una colección de riffs y solos absolutamente demenciales, y no, no estamos hablando de punteos sin alma ni de murallas de sonido descomunales pero carentes de feeling, si hay algo que este tipo sabe hacer son canciones, y su guitarra está al servicio de composiciones redondas y trabajadas, temas que en otros tiempos más benignos podrían haber sido, ¿por qué no?, canciones de éxito. Al cantante Arvid Jonsson lo he dejado para el último porque a pesar de su evidente falta de carisma escénico, reconozco que me impresionó en ciertos momentos del concierto con sus profundos y contundentes registros vocales. La interpretación de un temazo como “Alishan Mountain” fue uno de esos momentos, y eso que esa canción no fue originalmente cantada por él, pero que queréis que os diga, el rubio barbudo le dio otro enfoque y la clavó.

Por esta banda amigos, han pasado gente de Lowrider, Dozer, Demon Cleaner o los en mi opinión sobrevalorados Truckfighters, pero Greenleaf tienen vida propia y como me confesó el mismo Olappa tras el concierto: “Mientras estemos yo y Bengt todo estará bien. Ahora estamos muy a gusto y tranquilos, con una formación consolidada, y seguro que la banda seguirá contra viento y marea”. Después me dio las gracias por haber acudido al concierto y por haber comprado su precioso vinilo de color naranja y no pude más que sorprenderme porque las gracias había que dárselas a ellos. Gran concierto de una banda que merecería más suerte.

Andrés Martínez

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