THE SOUL JACKET – MADRID

THE SOUL JACKET, Madrid 13 de Marzo (Sala Boite)

Soul_jacket               Madrid. Viernes. Vuelve el panorama gris tras una semana de anticipo primaveral y varios conciertos coinciden en distintas salas para ayudarnos a paliar el fresquito exterior y de paso ir calentando motores para el fin de semana. Tras algo de deliberación, la apuesta acaba siendo acudir a la sala Boite a presenciar la actuación de los gallegos The Soul Jacket, banda a la que uno tuvo la oportunidad de conocer hace un par de años en ese festival del rock and roll por excelencia, único en nuestro país y nunca suficientemente valorado, el Serie Z. Allí y ante mi desconocimiento absoluto de la banda descubrí un grupo que no solamente merecía muy mucho la pena en vivo sino que simplemente me dejó boquiabierto. Una visita fugaz al puesto de merchandising tras su paso por el escenario me llevó a hacerme con una copia de su primera y única referencia discográfica publicada hasta la fecha, el brillante “Wood Mama”, disco que desde entonces me ha acompañado con bastante frecuencia ya no solamente en casa sino en cualquier viaje, dado que es uno de esos álbumes que parecen concebidos para ser la banda sonora perfecta de cualquier aventura. (Ver vídeo)

Más tarde publicarían un ep con tres canciones llamado “Gunpowder valley”, que servía como anticipo, calma ante la tensa espera y aperitivo más que exquisito previo a lo que se suponía ese segundo disco tan difícil y definitorio para las bandas y que tantas veces a lo largo de la historia de la música ha llevado a muchas a hundirse en el más absoluto de los anonimatos si no en la desaparición o desintegración de las mismas. Difícil parecía que la calidad que atesoraban sus predecesores hiciera de esta segunda carta de presentación algo que no fuera lo que hemos tenido la ocasión de comprobar con la publicación a finales del año pasado de esa maravilla que constituye “Black cotton limited”. Bastó una primera y somera escucha para atraparme de nuevo y superar incluso con creces los efectos y las sensaciones de los que “Wood Mama” ya me había imbuido. Quince canciones sin desperdicio que te transportan de un plumazo a los Estados Unidos y a las raíces más clásicas de la música que tantas alegrías nos ha proporcionado desde aquellas tierras. (Ver vídeo)

Dispuesto a repetir y mejorar lo ya vivido me encuentro con una sala que sin presentar un lleno sí estaba más poblada de lo que al menos yo me esperaba, dadas experiencias anteriores. Quizás su mezcla de distintos estilos es lo que hace que atraigan a público de diferentes sectores y aun así, y tras las dos horas de concierto que se pegaron, se me sigue antojando muy corta la asistencia. Estos tipos deberían por derecho jugar en ligas más grandes. Rock and roll, soul, funk, rock sureño, blues…todo eso pasado por una coctelera de las Rías Bajas gallegas que es capaz de darle su propia personalidad al asunto y no limitarse a ser una mera copia sin mucho que aportar. No es el caso. Sobrados de aptitud y personalidad nos deleitaron los oídos hasta hacer parecer muy corta una actuación que como señalé anteriormente llegó a los 120 minutos de presencia escénica sin parones, rellenos ni desvíos de ninguna clase. Bueno…clase sí, la que atesoran todos y cada uno de sus miembros y que creo dejó patidifuso a más de uno, al menos en base a las ovaciones que sonaban entre tema y tema. (Ver vídeo)

Ya nos habían avisado a través de las redes de su presencia con la banda al completo, incluyendo esa sección de viento tan presente en su música y esa era una razón de más para no pensar demasiado en perdernos esta presentación. Capitaneados por esa voz tan característica como plena de Toño López (quién debe estar hasta la coronilla de las comparaciones en lo vocal y en lo físico con el recientemente desaparecido Joe Cocker), dividieron el concierto en dos partes a cual más interesante. En una primera parte se dedicaron a despachar temas que uno tras otro nos iban sumergiendo en ese soul rock marca de la casa, mezclando temas más cañeros con otros más tranquilos y ante los que la pregunta general (de la que también deben estar hasta el moño) es: “¿Pero de verdad que estos tipos vienen de Galicia?”. Y es que por más manida que resulte no deja de ser verdadera. Apostaría un brazo a que si cierras los ojos y los escuchas tu respuesta sería que esta banda ha salido del corazón del Mississippi. Y no creo que lo perdiera. (Ver vídeo)

Jann Zerega y Mauro Comesaña constituyen una base rítmica perfecta a la que mediado el show se incorporó otro músico a la percusión que con bases latinas e incluso africanas, no hizo más que mejorar lo que ya de por sí estaba sonando fantástico. Los dos guitarras, Jorge Mizer y Guillermo Gagliardi, se iban alternando las labores de rítmicas y solistas con una enorme fluidez y algunos de los temas incluyeron largos desarrollos instrumentales que solamente ayudaban a complementar los originales. Una idea que puede resultar arriesgada de llevar al directo, especialmente ante esa costumbre implantada en cierta parte del público de ir a los conciertos a hablar con los colegas en vez de prestar atención a lo que sale por las pantallas de sonido (el día que me ponga a repartir “caramelos” a todos estos me llevan directo a Alcalá Meco), pero que muchos disfrutamos de lo lindo, incluyendo a ese maestro de ceremonias sobre cuya voz parece girar todo el asunto y que permaneció en escena durante todos esos momentos, en contra de lo que suele ocurrir con los vocalistas de muchas otras bandas en esas situaciones. (Ver vídeo)

Cuando en la segunda parte del show se subió a escena la sección de viento aquello ya fue de traca. Sonando mejor que nunca siguieron desgranando temón tras temón hasta rematarnos del todo. Un buen sonido al que yo hubiera elevado un pelín el volumen de la voz de Toño (pero esto es algo personal mío) y la sensación generalizada de que presenciamos algo grande digno de ser repetido y admirado por mucha más gente y especialmente más allá de nuestras fronteras. Puede que en Estados Unidos pensaran en ellos como en un grupo más pero a nosotros nos queda ese orgullo de saber que no hace falta haber nacido en New Orleans para facturar ese rhythm and blues, ese soul y ese rock and roll que desde esa esquina superior izquierda del mapa de la península nos traen The Soul Jacket. Por cierto, una de las mejores elecciones de nombre para una banda que uno ha podido conocer. La banda llegó a la sala Boite, se calzó su chaqueta soulera y fue dejando por el camino alegrías entre sus acérrimos fans, nuevos seguidores que seguro no les perderán la pista y con un poco de suerte, convencer a alguno de los de la cofradía del pago-la-entrada-de-un-concierto-para-no-escuchar-al-grupo para que se cambien de bando. Un auténtico placer para los oídos. (Ver vídeo)

Jorge Delgado

 

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Un pensamiento en “THE SOUL JACKET – MADRID

  1. Estupenda Crónica Jorge como siempre.. si, si, soy super fan no es peloteo 😉
    La verdad es que es una pena que la gente no cierre el piquito en los conciertos, a mi me sale la hostilidad y la mala leche con mucha facilidad pero es que no entiendo porque no se van a charlar y a comentar sus mierdas a otro lugar, estamos en un concierto no en un bar. Pero dejando a un lado esto, aunque puede joderte un concierto, el bolo fue la recojonohostia.
    Besosss. Sil.

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